Mientras el gobierno de Javier Milei profundiza su discurso negacionista e insiste en su intento por revivir la teoría de los dos demonios, se espera que una multitud se vuelque una vez más a las calles para decir Nunca Más.
Se sabe, los números redondos, los múltiplos de 10, generan una atracción especial a la hora a recordar toda clase de eventos. Por eso este 50° aniversario del último golpe de Estado que abrió las puertas a la dictadura cívico militar más cruenta de la historia argentina y al terrorismo de Estado llega con una doble carga simbólica. A esa poco estudiada fascinación que provoca el número redondo se le suma el complejo momento que atraviesa nuestro país. Es que si hace 50 años quienes usurparon a punta de fusil la Casa Rosada impusieron el terrorismo de Estado, quienes la ocupan hoy merced del voto popular buscan cada 24 de marzo legitimar el genocidio a fuerza de olvido, la mentira y la impunidad frente al histórico reclamo de Memoria, Verdad y Justicia.



