Será la primera vez en décadas que el Tesoro norteamericano otorgue una línea de swap. El caso más reciente fue el de México, último país que decidió utilizarlo. La comparación con Argentina.
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Milei y Bessent. Hace 30 años que el Tesoro de EEUU no otorga una línea de swap que sea activada.
El espejo de México
Según información publicada por el propio Tesoro estadounidense, el ESF «tenía un gran número de líneas de swap después de la Segunda Guerra Mundial, principalmente con países latinoamericanos, pero éstas fueron eliminadas gradualmente«.
Consultada por Ámbito, la economista de Eco Go, Rocío Bisang, explicó que «el antecedente más relevante, por lo similar y por incluir un swap, fue el de México en 1995, en el marco de la crisis del Tequila«.
En este sentido, explicó que «el programa incluyó u$s9.000 millones en un swap por 90 días (del ESF y la Reserva Federal) y hasta u$s20.000 millones en préstamos y garantías a 5 y 10 años, con una tasa levemente por encima de la tasa libor».
El peso del swap sobre la economía
De manera complementaria, Vincient Arnold, economista del Comité de Bretton Woods, un think tank norteamericano, sostuvo que es difícil tener precisiones sobre las características que tendría el acuerdo con Argentina, ya que «los swaps del ESF se realizan de forma ‘ad hoc'».
«Para contextualizar históricamente, el monto máximo anunciado para México en su swap de 1995 fue de u$s20.000 millones, lo que representaba aproximadamente el 5,3% del PBI mexicano en aquel momento«.
En caso de que se concreten esos u$s20.000 millones prometidos para Argentina, el swap con el gobierno de Javier Milei equivaldría «al 3,2% del PBI argentino aproximadamente, por lo que se encuentra dentro de los límites históricos».
De Boelle consideró a este medio que «en aquella ocasión México había acabado de negociar para acceder al NAFTA y los Estados Unidos no tenían otra opción que ayudar a México. Pero ahora no, ahora sí tendrían la posibilidad de no decir nada».
Los condicionamientos a futuro y las diferencias
Como contracara a ese apoyo, Bisang agregó que «México se comprometió a depositar los ingresos por las exportaciones de (la petrolera estatal) Pemex en una cuenta estadounidense, funcionando como colateral». Además, comentó que « esto se dio en paralelo a un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), por lo que ya había compromisos de reducir el déficit y la inflación y algunas reformas estructurales».
Por su parte, un reciente informe de PxQ planteó que si bien existen varias similitudes entre el caso argentino y mexicano, también hay diferencias. «EEUU rescató no a México, sino a su propio sistema financiero, puesto que la mayor parte del dinero de corto plazo que estaba invertido en los bonos del tesoro mexicano provenían de aquel país», explicó.
En este sentido, se agregó que «en el caso de Argentina, el salvataje tiene una razón más geopolítica que económica: Trump necesita un aliado en su batalla contra China en una región ‘girada a izquierda'».
Sobre este punto, la consultora de Emmanuel Álvarez Agis planteó que el «Fondo de Estabilización Cambiaria nunca sufrió un default y, para no perder el invicto, Argentina debería acumular reservas, esto es, permitir un tipo de cambio más alto«.





