Para evitar la cárcel, Virginia Mercado admitiría el delito de encubrimiento por sus dichos en el juicio de 2018-2019.
Paulina Lebbos
Mercado fue la última persona del entorno de Paulina que la vio con vida aquella madrugada antes de ser brutalmente asesinada. Durante años, fue la “testigo clave”, pero su situación cambió drásticamente tras el histórico juicio que comenzó en 2018 y concluyó en 2019. En aquella sentencia, el tribunal integrado por los jueces Dante Ibáñez, Carlos Caramuti y Rafael Macoritto ordenó que fuese investigada, al considerar que su relato presentaba fisuras evidentes.
Las contradicciones la acorralaron
- El misterio del “Remís Bordó”: Mercado nunca pudo explicar con claridad por qué esa noche decidieron tomar un remís “trucho” en la calle, luego de salir a la madrugada del boliche Gitana en El abasto, cuando generalmente ella y Paulina, según se supo, se manejaban en taxi por seguridad. Tampoco pudo identificar al chofer en la rueda de reconocimiento, a pesar de haber compartido el viaje hasta su casa en La Rioja al 400. Hubo contradicciones evidentes a la hora de reconocer un identikit del chofer, que ella misma habría ayudado a confeccionar en un primer momento de la investigación.
- La “amnesia” sobre César Soto: uno de los momentos más tensos fue cuando se le preguntó por la pareja de Paulina. Virginia dijo “no conocer” la relación ni episodios violentos, a pesar de su intimidad con la víctima. Sin embargo, según consta en el expediente, en declaraciones policiales y lo que posteriormente denunció Alberto Lebbos, Mercado había admitido previamente ante la policía y la familia que Paulina sufría violencia de género, amenazas de muerte de parte de su pareja y que Soto había llegado a “agarrarla del cuello”. Este “olvido” es crítico: las autopsias confirmaron que Paulina murió por asfixia mecánica por compresión del cuello, exactamente la misma mecánica que Virginia había descripto antes de callar.
- El careo familiar: Las dudas explotaron cuando se realizó un careo entre Virginia y su hermana, Jimena Mercado. Su hermana afirmó que habían sufrido un “allanamiento” o visita policial extraña. Virginia lo negó rotundamente frente a los jueces, generando una contradicción que alertó sobre un posible pacto de silencio.
- El “bache” en el boliche Gitana: Nunca quedó claro qué pasó adentro del boliche. Virginia no logró explicar de forma coherente el desencuentro con el resto del grupo ni por qué ella y Pauilna se quedaron solas al momento de salir.
- En muchas preguntas, la respuesta recurrente de Mercado fue “no recuerdo”.



