El traspaso de la justicia laboral del fuero federal al de la Ciudad, incluido en la polémica reforma laboral, prevé la disolución de 80 juzgados laborales y 10 salas de la Cámara del Trabajo. Denuncian que el objetivo es reemplazarlos con «jueces dóciles».
La reforma laboral dispone la disolución lisa y llana de los 80 juzgados laborales de primera instancia y las 10 salas de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo que serían sustituidos por apenas una decena de juzgados en los tribunales porteños que hoy no existen. También se eliminan de cuajo 30 juzgados vacantes y la sala VII que tampoco tiene jueces titulares. No es que no funcionan, sólo que los ocupan jueces subrogantes, más todo el personal que sí es estable. De esta manera el gobierno libertario busca garantizarse tribunales afines a su avanzada anti trabajadores que avalen en sus fallos el recorte de de derechos y antepongan los intereses empresarios por sobre los de los trabajadores.
La Confederación General del Trabajo (CGT) se movilizará este martes a las 11.30 a los Tribunales de la calle Talcahuano para respaldar la lucha de los judiciales en contra de esta nueva avanzada precarizadora.
Cuando la Ciudad resolvió poner en marcha el año pasado un fuero laboral con diez juzgados y una cámara de seis integrantes divididos en dos salas, una medida cautelar dejó esa modificación en suspenso. La dejaba supeditada a la firma de un convenio entre el gobierno nacional y el local.
Este acuerdo establece que los juicios laborales (por cuestiones de derecho individual como indemnizaciones, despidos y accidentes de trabajo), tramitarán en la justicia laboral porteña, que aún no existe. Los que atañen a derechos colectivos (como convenios y derecho a huelga entre otros tantos) irán a parar al fuero Contencioso Administrativo federal, que no tiene ninguna especialización en materia laboral.
De prosperar la iniciativa libertaria el fuero laboral actual dejaría de recibir causas y solo funcionaría como tribunales residuales.





