La Corte Suprema bonaerense resolvió actuar de oficio y suspendió a la jueza de San Isidro Julieta Makintach por el término de 90 días “por las características inusitadas de la participación que habría tenido en un film o video, supuestamente documental, referido al proceso penal” en el que se investiga la muerte de Diego Maradona.
“Prima facie se trata de una conducta alejada de la sobriedad, la mesura y la corrección exigibles a todo servidor de este poder del Estado”, insiste la Corte. Con la suspensión, la jueza pasará a cobrar la mitad del sueldo, pero lo habitual es que, cuando se terminen los 90 días, se renueve la suspensión por otros 90 y así sucesivamente hasta que se haga el jury de enjuiciamiento. O sea, Makintach va camino a la renuncia o la destitución.
En la noche de este miércoles, la jueza no pudo ser ubicada para la notificación, algo que sí ocurrirá este jueves. También en la jornada del jueves, los dos jueces que integraron el Tribunal Oral resolverán qué sucede con el juicio. Todo indica que en una audiencia que empezará a las 12 aceptarán su recusación, aunque si no lo hacen, eso será lo que impondrán la Cámara Penal de San Isidro o la Cámara de Casación de La Plata o la Corte bonaerense.
Que el máximo tribunal se haya expedido en la víspera de la decisión de los otros dos jueces es indicativo de que quieren mandar un mensaje: está todo viciado, contaminado. Por lo tanto, el proceso deberá iniciarse de nuevo, con lo doloroso que eso significa. Se menciona enero de 2026 como fecha para el probable Juicio II.
El máximo tribunal de la Provincia de Buenos Aires, que actualmente encabeza Hilda Kogan e integran Sergio Torres y Daniel Soria, viene interviniendo de manera informal desde la semana pasada. Ya el viernes le transmitieron su enojo a los jueces de San Isidro, pero al ver las imágenes durante el fin de semana y, sobre todo, después de la presentación de los fiscales Patricio Ferrari y Cosme Iribarren, coordinados por el fiscal general John Broyad, el tono de los mensajes se hizo más categórico.
Tanto en la Corte como en la Casación primó la idea de que todo el juicio estaba contaminado porque el documental adelantaba de manera tácita la condena a por lo menos tres imputados: el médico Leopoldo Luque, la psiquiatra Agustina Cosachov y el psicólogo Carlos Díaz.
El tono del trailer ya era condenatorio y los textos del guion resultaban incompatibles con una absolución. O sea, que Makintach se movía sin imparcialidad y mintió en forma reiterada diciendo que no tenía vínculo con la producción. Además de todo, en lo que se vio hasta ahora, era impropio cómo la jueza aparecía en el papel de vedette, heroína del caso.
En las cinco páginas de la resolución de la Corte se habla de “graves irregularidades”; “probanza de la gravedad de los hechos allí investigados, lo que denotaría el incumplimiento de los deberes que podrían comprometer a la magistrada en distintas esferas de responsabilidad”.
La jornada estará concentrada en lo que decidan los dos jueces que quedaron a cargo del juicio por la muerte de Maradona: Maximiliano Savarino y Verónica Di Tommaso. Ambos magistrados harán el anuncio a las 12, aunque parece cantado que aceptarán la recusación y el hecho de que no pueden continuar con un juicio que está viciado.
Si Savarino y Di Tommaso no tomaran esa decisión, habrá apelaciones y, tanto la Casación como la Corte serán contundentes en que lo hecho en las audiencias del juicio oral – incluyendo la audiencia previa – es nulo. Insalvablemente nulo.
Para todos los protagonistas, es un mensaje evidente que la Corte suspendió a Makintach en la víspera del anuncio de los otros dos jueces. El máximo tribunal podría haber esperado al lunes, pero no lo hizo porque quería mandar un mensaje claro, nítido, de absoluta dureza. Los otros dos jueces tendrán que tomar nota.
Así las cosas, habrá que sortear tres nuevos jueces, hacer la audiencia previa, decidir sobre testigos (tal vez un listado más acotado) y pruebas documentales del nuevo juicio. Tras ello, se fijará fecha para el inicio. No faltan los que consideran que debería aprovecharse la oportunidad para mostrar otra actitud del Poder Judicial: realizarlo en la feria de enero y trabajando de lunes a viernes. Es improbable, pero no imposible.


