Lucía Ezcurra, descendiente directa de Juan Manuel de Rosas, calificó a Javier Milei de «gusano resentido» y de «adolescente ególatra».
Ezcurra recordó así que el conflicto escaló luego de que el museo se negara a permitir que Milei utilizara el sable en el acto por un nuevo aniversario de la Revolución del 25 de Mayo tal como pretendía el mandatario libertario, lo que derivó luego en el despido del director de la institución y el posterior decreto para quitar la pieza del Museo Histórico Nacional.
En la misma línea la Asociación Argentina de Investigadores en Historia (AsAIH) expresó su más enérgico rechazo a la medida a la que calificó como un error en términos de política cultural y conservación. Según los investigadores, esta decisión despoja a la pieza de su carácter de “bien público” para devolverla a un ámbito estrictamente militar.
El general José de San Martín decidió legar su sable corvo al Brigadier Juan Manuel de Rosas como un acto de reconocimiento por la defensa de la soberanía argentina.
El Libertador tomó esta decisión en su testamento de 1844, motivado por la firmeza con la que Rosas enfrentó las intervenciones de Francia e Inglaterra durante el bloqueo anglo-francés del Río de la Plata. San Martín consideraba que Rosas había defendido el honor y la dignidad de la Confederación Argentina frente a las pretensiones de las potencias europeas.





