En el Día Mundial del Cáncer de piel, una dermatóloga habló para Diario Chaco sobre la importancia de la protección solar y los principales signos de alerta de esta patología oncológica que es una de las más comunes en el planeta.

Cada 13 de junio se celebra el Día Mundial del Cáncer de Piel, con el objetivo de concientizar sobre la importancia de su cuidado y prevención, especialmente en relación al melanoma, el tipo más agresivo de cáncer de piel.
Este día subraya la necesidad de proteger el órgano más visible, tangible y extenso del cuerpo: la piel. La incidencia de melanoma sigue en aumento, afectando a personas cada vez más jóvenes.
El cáncer de piel se caracteriza por el crecimiento anormal de las células cutáneas, generalmente en áreas expuestas al sol, aunque puede desarrollarse en cualquier parte del cuerpo. Existen tres tipos principales de cáncer de piel: carcinoma basocelular, carcinoma espinocelular y melanoma, además de la Queratosis Actínica (AK). La detección temprana es crucial, ya que incrementa significativamente las probabilidades de un tratamiento exitoso. Por ello, se recomienda revisar la piel regularmente para identificar cualquier cambio sospechoso.

«Generalmente aparecen en zonas expuestas como cabeza, cara, orejas, cuello, nuca, manos, antebrazos y zonas de mayor exposición como el escote. Si bien pueden aparecer en otros lados, esos son los zonas más frecuentes», explicó a Diario Chaco la doctora Carina Riera (MN 3981Y)
En este sentido, continuó: «En pieles muy blancas son las que más predisposición tienen a tenerlos. El melanoma aparece en cualquier tipo de piel, puede aparecer con mayor frecuencia en pieles más claras y generalmente aparecen sobre un lunar».
LA EXPOSICIÓN AL SOL Y EL RIESGO LABORAL
Un estudio divulgado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) revela que casi una de cada tres muertes por cáncer de piel no melanoma se debe al trabajo bajo el sol. Según estimaciones conjuntas de la OMS y la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en 2019, 1.600 millones de personas en edad laboral (15 años o más) estuvieron expuestas a la radiación ultravioleta solar mientras trabajaban al aire libre, representando el 28% de la población trabajadora global.

En lo que comprende a los casos, la profesional de la salud explicó a este medio que «en promedio uno ve dos o tres pacientes diarios para lo que es control del lunar o control de tumores. No se ven tumores sí o sí todos los días y melanoma muy poco, por ahí uno cada dos meses».
Ese mismo año, casi 19.000 personas en 183 países murieron de cáncer de piel no melanoma debido a esta exposición, siendo la mayoría (65%) hombres.
RADIACIÓN UV: DIFERENCIAS Y EFECTOS
El principal elemento de prevención para esta enfermedad es la protección solar. «No hay otra que el uso de protección solar. Uno puede cuidarse con los horarios, sombreros y anteojos, pero hay que acordarse que todos esos protectores físicos o temporales funcionan para las radiaciones UVB, pero las radiaciones UVA son constantes a lo largo del día», detalló la dra Riera.
Los rayos UVB constituyen aproximadamente el 5% de la radiación UV total y son los principales responsables de las quemaduras solares, induciendo el bronceado y estando asociados con el cáncer de piel. Son más intensos en verano y pueden ser atenuados por nubes y cristales. Aunque no siempre causan dolor, tienen la capacidad de penetrar profundamente en la piel hasta las células de la dermis, generando radicales libres que pueden provocar daños a largo plazo, como envejecimiento prematuro, manchas, alergias al sol y también están implicados en el desarrollo del cáncer de piel.

Por su parte, los rayos UVA constituyen el 95% de las radiaciones UV que alcanzan la Tierra y están presentes durante todo el año con igual intensidad, incluso en días nublados. Ambos tipos de radiación son peligrosos y subrayan la importancia de la protección solar durante todo el año.

