Las dos empresas son parte del grupo Madanes. La adquisición se comunicó este miercoles, pero había sido acordada en enero.
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La firma Aluar alquilaba 12,7 hectáreas dentro del predio de FATE. Y ahora las compró.
La transacción fue analizada bajo el régimen previsto en los artículos 72 y 73 de la Ley de Mercado de Capitales N° 26.831, dado que Aluar y Fate son consideradas empresas relacionadas que pertenecen al mismo grupo económico.
La evaluación del Comité de Auditoría
En ese contexto, un Comité de Auditoría evaluó la propuesta de compra presentada por Aluar el 19 de enero de 2026, junto con los informes de tasación elaborados por profesionales independientes.
Entre los antecedentes considerados se incluyeron un informe de valuación emitido por Rafael González Crende, titular de RG Crende Bienes Raíces, y otro confeccionado por la arquitecta Gladys J. Arca, profesional tasadora de L.J. Ramos Brokers Inmobiliarios.
Ambos documentos describieron las características del terreno -tanto en su superficie libre como en las áreas edificadas- y estimaron valores por metro cuadrado que arrojaron montos totales en un rango cercano al precio finalmente pactado.
Las conclusiones técnicas ubicaron el valor del predio entre aproximadamente u$s25,7 millones y u$s26,8 millones, según el criterio aplicado, cifras que respaldaron “la razonabilidad de la operación” como concluyó el citado Comité.
El Comité concluyó que las condiciones de la adquisición pueden considerarse adecuadas a las prácticas “normales y habituales del mercado para transacciones similares celebradas entre partes independientes”.
Esa opinión fue puesta a disposición de los accionistas y comunicada a los mercados donde cotiza la compañía, en cumplimiento de la normativa vigente.
El predio en cuestión alberga actualmente las oficinas administrativas de Aluar e incluye además su Centro de Cómputos y su Centro de Capacitación de Carpinteros.
Al pasar de la condición de inquilina a propietaria, la empresa se asegura la continuidad de esas funciones críticas en el mismo emplazamiento, evitando eventuales contingencias asociadas a contratos de alquiler y fortaleciendo su control sobre infraestructura clave, destacó.
El Centro de Cómputos constituye un nodo clave para la operación corporativa, ya que desde allí se gestionan sistemas vinculados a la administración, la logística y el soporte tecnológico de las distintas unidades de negocio.
En tanto, el Centro de Capacitación de Carpinteros forma parte de la política de desarrollo técnico y formación profesional que la compañía impulsa en relación con el uso del aluminio en aplicaciones industriales y de construcción.
El factor energético, clave para Aluar
La adquisición también responde a una necesidad vinculada con los compromisos energéticos asumidos por la empresa. Aluar resultó adjudicataria en la Convocatoria Abierta Nacional e Internacional “Almacenamiento AlmaGBA”, impulsada por la Secretaría de Energía, lo que implica obligaciones específicas en materia de instalación de equipamiento de almacenamiento de energía.
En ese marco, desde la empresa aseguran que contar con la propiedad del terreno facilitará la instalación del equipamiento necesario para cumplir con las exigencias derivadas de dicha adjudicación.
La posibilidad de desplegar sistemas de almacenamiento energético en un predio propio otorga mayor flexibilidad técnica y operativa, además de reducir incertidumbres jurídicas y contractuales, destacó.
El predio adquirido presenta, además, áreas libres que podrían destinarse a otros proyectos complementarios. Según se informó, la compra permitiría eventualmente utilizar sectores no ocupados para la instalación de depósitos logísticos. Esta alternativa podría contribuir a optimizar la cadena de suministro, centralizar operaciones y mejorar la eficiencia en la distribución de productos y materiales.
A su vez, la empresa contempla la posibilidad de desarrollar en el lugar alternativas de generación de energía renovable. Aunque no se detallaron proyectos específicos, la disponibilidad de superficie propia abre la puerta a evaluar instalaciones como sistemas solares fotovoltaicos u otras tecnologías compatibles con el entorno urbano e industrial de la zona.



