El peso relativo del dólar en las reservas de los bancos centrales se mantuvo estable al ajustarse a las fluctuaciones cambiarias. Según explica el FMI, los efectos del tipo de cambio impulsaron casi toda la disminución de la participación de la moneda estadounidense en las reservas de divisas.
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El dólar se mantiene a flote en la composición de las reservas internacionales de los bancos centrales del mundo,
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¿Qué pasó con los tipos de cambio este año?
De acuerdo al índice DXY, una referencia del desempeño del dólar frente al euro y las monedas de Japón, el Reino Unido, Canadá, Suecia y Suiza, cayó más del 10% en la primera mitad del año, su mayor caída desde 1973. Por un lado, el dólar se depreció un 7,9% frente al euro en el segundo trimestre y un 10,6% en el primer semestre. Mientras que contra el franco suizo cayó un 9,6% en el segundo trimestre y más de un 11% en los primeros seis meses, su peor desempeño en un primer semestre frente al franco en más de una década.
Dólar, euro y libra esterlina
Por otro lado, la proporción de reclamaciones en euros parece haber aumentado hasta el 21,13% en el segundo trimestre, desde el 20% de los tres meses anteriores, lo que supone un aumento de 1,13 puntos porcentuales. Sin embargo, explican los economistas del Fondo, los efectos de valoración fueron responsables de 1,17 puntos porcentuales de esta disminución, más que la propia fluctuación. “Si los tipos de cambio se hubieran mantenido estables, la proporción del euro habría caído 0,04 puntos porcentuales, hasta el 19,96% en el segundo trimestre. En este caso, el efecto de valoración oculta la dirección del cambio subyacente de la divisa. De igual manera, en el caso de la libra esterlina, el efecto de valoración oculta la dirección del cambio: la proporción parece haber subido cuando, manteniendo los tipos de cambio constantes, en realidad habría bajado”, sostienen.
¿Por qué le da el Fondo tanta importancia a este tema? Ocurre que, en un panorama global dinámico, calcular correctamente los datos de reservas es más crucial que nunca. Porque las cifras del COFER ajustadas al tipo de cambio ofrecen una visión más matizada de cómo los bancos centrales gestionan sus carteras y qué implica esto para el sistema financiero global. Por ello, los datos de reservas más recientes, una vez ajustados a las fluctuaciones del tipo de cambio, sugieren que la proporción de dólares en las reservas de los bancos centrales no ha disminuido tanto como indican inicialmente las cifras sin ajustar.




