Con el salario en baja, el Gobierno libertario absorbe pesos vía licitaciones y presiona a la tasa para mantener a raya al dólar y los hogares no pueden pagar. La mora de las empresas se mantiene en niveles relativamente bajos respecto al pico histórico de febrero del 2020, pero no deja de crecer y llegó al 2,5% en diciembre.
El apretón monetario con el que el Gobierno apunta a complementar el ancla cambiario para retomar un sendero de desinflación, llevó a las tasas de interés a un nuevo round de volatilidad y tendencia alcista durante la semana pasada, que fue corta.
El contexto para semejante fenómeno no es del todo sencillo: el BCRA publicó los datos de mora crediticia frente a los bancos por parte de los hogares, una variable que no deja de crecer y batir récords: el 9,3% del total no llegó a pagar sus vencimientos. Con salarios en baja y precarización laboral, el ajuste oficial encuentra un límite.
La incobrabilidad de los préstamos es justamente una contracara clave del fenómeno de las tasas. El BCRA mostró los números de diciembre: la mora de las familias con los bancos batió el récord otra vez y llegó al 9,3% del total. Es casi el doble del récord histórico anterior, en 2021, cuando había llegado a 4,9%. Para los préstamos personales ya llegó al 12%, otro récord histórico, y para las tarjetas de crédito a un idéntico 9,3%.
De fondo, la capacidad de pago: el economista Nadin Argañaraz mostró que en los últimos 8 años un empleado privado perdió el equivalente a 16 sueldos mensuales del 2017. Para los públicos llega a 21 salarios perdidos.
El BCRA viene emitiendo fuerte mediante la compra de divisas. Unos $3 billones de pesos, según estimaciones de la consultora 1816, se emitieron por esa vía en lo que va del 2026 (en rigor, hasta el viernes 13 de febrero). Sin embargo, tanto la autoridad monetaria, como el Tesoro, se apuraron en esterilizar esos pesos para mantener firme el apretón monetario, secando la plaza y procurando que no queden pesos sobrantes con potencial de ir a presionar al dólar, hoy con marca apreciación, y la inflación, que pasa por un momento de aceleración sostenida desde mayo del 2025.
De hecho, mientras que el BCRA absorbió en torno a $1 billón vía intervención en bonos soberanos en el mercado secundario, el Tesoro se mantuvo firme en las últimas licitaciones de deuda en pesos y alcanzó rollovers bien por encima del 100%, lo que implicó absorber otros $3,5 billones. Como el BCRA además ganó $0,5 billones vía dólar futuro, la cuenta es sencilla: se más que compensaron los $3 billones emitidos vía compra de reservas y la base monetaria cayó en $2 billones en lo que va del año.
Ese apretón se pagó con más tasa de interés y una alta volatilidad, lo que de la mano del dólar barato retroalimenta la oferta de divisas para carry trade. En la semana, la tasa de la caución superó el 40% y cerró en niveles así de elevados.
Desde 1816 señalaron: “Las tasas cortas en pesos siguen notablemente volátiles, lo cual es una decisión del banco central, que si quisiera podría evitarlo. En donde nos sentimos más perdidos es en lo monetario, básicamente porque la volatilidad de las tasas se mantiene altísima y el Gobierno hace poco y nada al respecto. Vemos muchos costos (se acortan los plazos de cualquier decisión financiera ) y ningún beneficio a la volatilidad que tienen las tasas desde mediados del año pasado”.
Y agregaron: “Comprendemos que el Gobierno quiera darle un sesgo contractivo a la política monetaria, ya que bajo la lógica de que lo más importante es bajar la inflación y que para hacerlo hay que controlar al dólar con tasas altas, incluso a costa de que la incobrabilidad de los préstamos bancarios aún no haya encontrado techo, pero una cosa es que las tasas sean altas y otra cosa es que sean tan volátiles”.
Desde Ecolatina afirmaron: “Dado un reducido nivel de liquidez en pesos y una estrategia monetaria-cambiaria que consiste en un Central expansivo o neutro y un Tesoro contractivo, no hay condiciones para que mermen los episodios de tasas en pesos al alza”.
La mora de las empresas se mantiene en niveles relativamente bajos respecto al pico histórico de febrero del 2020, pero no deja de crecer y llegó al 2,5% en diciembre. El récord justo antes de la pandemia había sido de 8,1%. Para el total de los créditos bancarios, en cambio, el récord histórico está cada vez más cerca: la mora total que sufren las entidades financieras privadas llegó al 5,5%, ya no tan lejos del 6,2% de aquel febrero del 2020.


