El tabaquismo continúa causando millones de muertes al año. En Argentina los avances parecen haberse estancado, en parte por una confusión persistente: no es la nicotina la que mata, sino el acto de fumar. Ante ese escenario, es necesario ofrecer una alternativa al fumador.
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Doctor Rohan Sequeira. El doctor es profesor y jefe del Departamento de Medicina Geriátrica del grupo de hospitales Sir JJ y del Grant Medical College en Bombay, India.
La nicotina es adictiva, no carcinógena
Para modernizar nuestras políticas de salud, debemos ser científicamente precisos. La nicotina es un estimulante que genera dependencia, pero no está clasificada como carcinógena por los principales organismos de salud, como la FDA y la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC).
Al meter en la misma categoría “letal” a la nicotina y al humo del cigarrillo, enviamos sin querer un mensaje peligroso a los fumadores: si toda alternativa es igual de mortal, ¿para qué cambiar?
Los pilares tradicionales no son suficientes
Históricamente, el control del tabaco en Argentina se ha apoyado en dos pilares:
- Prevención: evitar que los jóvenes comiencen a fumar..
- Cesación: incentivar a los fumadores a dejar por completo todos los productos con nicotina (“a pulmón”, o “de golpe”).
Si bien son vitales, estos pilares dejan atrás a un segmento enorme de la población: los fumadores “que no quieren o no pueden” dejarlo. Para quienes no logran la abstinencia total, un enfoque de “todo o nada” suele terminar en “nada”, condenándolos a seguir fumando cigarrillos.
El tercer pilar: la reducción de daños
La reducción de daños no reemplaza la prevención ni la cesación; llena el espacio entre ambas. Reconoce que, si un fumador no puede dejar la nicotina hoy, debemos ofrecerle una forma de consumirla sin el subproducto mortal del fuego.
La ciencia moderna ofrece tres vías principales para esto:
- Vapeadores (cigarrillos electrónicos): administran nicotina a través de un líquido aerosolizado, eliminando la combustión del tabaco.
- Productos de tabaco calentado (HTPs): calientan tabaco real lo suficiente para liberar nicotina, pero sin quemar la hoja.
- Bolsitas de nicotina: un sistema oral libre de tabaco y sin humo.
La evidencia es clara: aunque no son productos 100% libres de riesgo, representan una reducción sustancial de la exposición a las toxinas que causan cáncer y enfermedad cardiovascular.
Una nueva política para Argentina
Argentina tiene la oportunidad de seguir el ejemplo de países como el Reino Unido, Nueva Zelanda y Japón, que han logrado caídas históricas del tabaquismo integrando la reducción de daños. Debemos dejar de decirles a los fumadores que “todo es igual de malo” y empezar a ofrecerles herramientas para reducir de manera significativa su riesgo.
Es hora de adoptar el tercer pilar: Prevenir, Dejar y —para quienes no lo logran aún— Reducir el Daño.



