La Justicia avanza en la causa por el uso de «dedos de goma» en Aerolíneas Argentinas para evadir controles biométricos. El expediente, a cargo del juez Julián Ercolini, revela nuevas pruebas y testimonios mientras se debate el alcance del fraude.

En medio de huelgas y paros, Aerolíneas Argentinas se enfrenta a una investigación judicial que busca aclarar un presunto fraude laboral cometido a través del uso de «dedos de goma» para eludir el sistema de control biométrico de asistencia.
A pesar de la claridad de los informes periodísticos sobre el modus operandi que habría permitido esta práctica desde 2019, diversos actores políticos y gremiales del kirchnerismo intentan confundir este caso con uno anterior que afectó a la extinta empresa Austral.
La causa actual, a cargo del juez federal Julián Ercolini, se centra en el expediente N° 3072, caratulado como NN sobre averiguación de delito, en la Secretaría N° 20 del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Federal N° 10.

A diferencia del caso de Austral, donde seis empleados fueron despedidos tras comprobarse el uso de dedos de goma para fichar y cobrar salarios sin trabajar, la nueva investigación sugiere que esta práctica continuó en Aerolíneas Argentinas durante la administración de Alberto Fernández, según fotografías y pruebas recopiladas en el expediente.
El revuelo al interior de la compañía es evidente, especialmente porque muchos de los actuales directores formaron parte de la gestión anterior de Pablo Ceriani. A pesar de ello, la oficina legal de la aerolínea aún no ha sido notificada formalmente, aunque se anticipa que la causa podría activarse con nuevos testimonios de trabajadores que comenzarían a declarar próximamente.
Entre las pruebas que maneja la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) se incluyen declaraciones de un testigo con identidad reservada y fotografías que documentan cómo se habrían fabricado los dispositivos de silicona conocidos como «dedos de goma».
«Serpicos», agentes encubiertos altamente capacitados de la PSA, recolectaron durante meses pruebas fotográficas para distinguir entre empleados que cumplían sus funciones y aquellos que no. Las revelaciones más recientes apuntan a una continuidad en el uso del ingenioso método que se había identificado por primera vez en Austral en 2019. Según los investigadores, «los dedos de goma se producían con un dispositivo de silicona compuesto por diversos materiales, como el silastique, y se ocultaban en distintos lugares del sector vestuario».

A pesar de los pedidos de la PSA para allanar los lockers y módulos de los técnicos en el Aeroparque Jorge Newbery, el juez Ercolini nunca otorgó la autorización, lo que dejó la causa sin movimientos tras el cambio de gobierno. Fuentes en Aeroparque y en oficinas gubernamentales de la administración actual señalaron que «se podría haber descubierto a más miembros de la estafa si el juez hubiera aceptado las sugerencias del subinspector Mariano Stábile».
El impacto económico de esta situación es significativo para la administración de la aerolínea. Aunque la inflación ha distorsionado los cálculos reales, se estima que, con un salario promedio de 1,5 millones de pesos, la masa salarial de 200 trabajadores supera los 300 millones de pesos. Según algunas fuentes de la Casa Rosada, «el fraude laboral podría haber excedido la línea de mantenimiento y continuado durante toda la gestión del gobierno de Alberto Fernández».
La investigación, que aún está en curso, sigue revelando detalles que podrían tener consecuencias significativas para Aerolíneas Argentinas y el manejo de los recursos públicos en un momento crítico para la empresa.
PROVRNIENTE DE DIARIO CHACO

