El nominado por Donald Trump es difícil de encasillar dentro del binomio halcones/palomas. A esta incertidumbre se suma el hermetismo de Jerome Powell sobre lo que hará una vez que concluya su conducción.
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La designación de Warsh en la Fed, ¿despierta al mercado bear?

Un nuevo grado de incertidumbre girará en torno a los acuerdos en el Senado para lograr la aprobación de Warsh.
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La duda sobre el ajuste cuantitativo
Su postura sobre el «quantitative tightening» (QT), traducido al español como ajuste cuantitativo, es probablemente su postura más característica. En política monetaria, se le llama QT a una forma de reducir la oferta monetaria y la liquidez en el sistema financiero. Esto se logra vendiendo activos del balance del banco central o permitiendo que venzan sin reinvertir, con el objetivo de frenar la inflación y elevar las tasas de interés a largo plazo.
Además, cuestionó que la Fed «se haya vuelto demasiado dependiente de los datos, reaccionando a cada dato en lugar de seguir un marco más consistente y de mediano plazo«. Por ende, «esa falta de coherencia alimentó la volatilidad y contribuyó al uso excesivo del balance como herramienta principal».
Por su parte, Rocio Bisang de GMA Capital argumentó a Ámbito que Warsh «en el corto plazo parece cómodo con la idea de recortar tasas si el escenario lo pide, y eso no necesariamente choca con una discusión más de fondo sobre el balance».
De todas maneras, en PPI plantearon la duda sobre «cómo reaccionará el sistema financiero ante un retiro de liquidez en un contexto en el que, hace apenas unos meses, reaparecieron tensiones de liquidez y el organismo anunció un símil QE (‘expansión cuantitativa’)».
Argumentaron que un QT «no solo presiona la parte larga de la curva» de los bonos, sino que «también redefine el nivel de reservas con el que opera el sistema, afecta el funcionamiento del repo y pone a prueba la estabilidad de los mercados que dependen de contrapartes ‘price-insensitive'».
El «contrapeso» de Powell y el rediseño del FOMC
Para Bisang, el flamante candidato «da la sensación de que es una opción más previsible, que no pone tanto en juego la independencia de la Fed como sí pasaba con otros candidatos, como Kevin Hassett, que sonaron en las últimas semanas y podían introducir algo más de ruido. Por ahora, la reacción de los mercados sugiere que un perfil como el Warsh es bien recibido».
De todas maneras, resta saber qué hará Powell una vez que termine su mandato como presidente en mayo próximo, ya que existe la posibilidad de que continúe dentro del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) hasta el 31 de enero 2028, como miembro de la Junta de Gobernadores.
La economista de GMA Capital comentó a este medio que «no es habitual que un presidente de la Fed deje el cargo y permanezca en el board, pero dado el contexto político, es un escenario posible». En ese sentido, consideró que «podría funcionar como contrapeso y agregar una capa adicional de independencia a la Fed, lo que probablemente sería bien recibido por los mercados».
Barragán compartió el diagnóstico de que Powell podría convertirse en un contrapeso interno «por experiencia, credibilidad y ‘memoria institucional'» con el beneplácito del mercado, pero también sostuvo que «podría complicar el rediseño de la composición del FOMC por parte de la Casa Blanca, incrementando así la presión sobre la institución».
Dicho eso, agregó que «la discusión pasaría rápidamente de si ‘Powell se queda’ a ‘quién manda y cómo se forman las mayorías dentro del FOMC’, donde el nuevo presidente ciertamente es influyente, pero sigue siendo un voto entre doce». A eso se le suma que en enero hubo un recambio de cuatro miembros del FOMC: Beth Hammack (Fed de Cleveland), Neel Kashkari (Minneapolis), Lorie Logan (Dallas) y Anna Paulson (Filadelfia).
La negociación dentro del Senado
Un nuevo grado de incertidumbre girará en torno a los acuerdos en el Senado para lograr la aprobación de Warsh, ya que, si el proceso se demora, quien ocupará la presidencia interina será Michelle Bowman, elegida por Trump el año pasado para ser la vicepresidenta de supervisión dentro del organismo.
Barragán remarcó que «sin duda que habría un componente de incertidumbre, pero más por el ‘ruido’ de confirmación y por el riesgo de señales mixtas que por el nombre del interino». En esa línea, destacó que «a mayor demora, más espacio para que el mercado tema que la Fed está ‘politizada’ y, por ende, menos independiente, con una comunicación menos confiable».
De hecho, mencionó que el propio proceso ya parece estar «politizado» y citó el caso de algunos senadores que manifestaron su intención de bloquear nominaciones ligadas a la Fed mientras no se resuelva la investigación que actualmente el Departamento de Justicia de EEUU tiene sobre Powell, sobre una supuesta malversación de fondos, una iniciativa que el actual titular de la Fed no duda en calificar de un intento de influir sobre la política monetaria del organismo.





