Desde EEUU dieron una nueva señal a favor del gobierno de Javier Milei antes de la apertura de los mercados. El trasfondo de las negociaciones.
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El nuevo posteo de Bessent será una prueba para ver si logra el efecto de aquietar los mercados, aunque algunos operadores dicen que la frase que más se escucha hoy día es “show me the money” (mostrame el dinero) en referencia a que se concreten las ayudas.
“El Gobierno argentino no está colaborando todo lo necesario para que los ayudemos”, señalan en Washington. Insisten en que “fuimos explícitos en cuanto a que la Argentina debe asegurar condiciones de gobernabilidad” aseguran en la capital norteamericana. Sucede que la administración republicana está pagando costos por el anuncio de ayuda al gobierno de Milei.
El más conocido es la crítica de los productores sojeros norteamericanos que se quejaron por la asistencia a un país competidor. Un dato no menor es que muchos de estos productores están localizados en los llamados “swing states”, es decir aquellos estados en donde los votantes no tienen un claro alineamiento partidario y suelen fluctuar entre demócratas y republicanos.
En menor escala, pero relevante, funcionarios norteamericanos recibieron con “profundo disgusto” la decisión del gobernador de Chubut, Ignacio Torres, de rescindir el contrato con Red Chamber, la empresa pesquera estadounidense que administra la ex Alpesca. La compañía denunció arbitrariedad y advirtió sobre inseguridad jurídica.
“Es insólito, al mismo tiempo que nos piden ayuda atacan a una de nuestras compañías”, se escandalizan en Washington. De nada habría servido alguna explicación que llegó del Poder Ejecutivo en cuanto a que se trata de un problema provincial. “Los estadounidenses son simples, no les importa dónde se origina el conflicto, lo único que saben es que están ayudando a la Argentina y es un problema del gobierno como resuelve este atropello”, señalan.
Siguiendo con la línea de pensamiento de los estadounidenses, allegados a la Casa Blanca comentan que, tras la derrota electoral en la provincia de Buenos Aires, la expectativa en estos círculos es “que ruede alguna cabeza”, es decir que se expulse del Gobierno a los que tienen responsabilidad en el resultado desfavorable, situación que no ocurrió.
Milei delegó en Karina el armado electoral y nadie cree en la Casa Rosada que el Presidente ni siquiera piense en desplazarla. Además, dicen que el primer mandatario está amargado por las penurias que está pasando su hermana tras haber sido “escrachada públicamente a partir de denuncias falsas de corrupción».
El nivel de reservas
Tras un primer respiro, luego de que Bessent dijera que su país hará “todo lo que sea necesario” para socorrer a la gestión de Javier Milei, en los últimos días recrudeció la demanda de dólares generando nuevas turbulencias.
La explicación oficial de estas tensiones pasa por “el riesgo Kuka”, es decir el espanto que provoca en medios de los inversores la posibilidad que el peronismo regrese al poder, alentando en consecuencia la fuga de capitales. Sin embargo, entre los analistas es vox populi que, tras las elecciones habrá una modificación del régimen cambiario que significará una devaluación.
El país carece de reservas y los últimos cálculos arrojan que los vencimientos con organismos multilaterales y de títulos y letras de deuda con privados suman casi u$s2.700 millones en lo que resta del año a lo que deben agregarse más de u$s4.500 millones en enero. Durante 2026 vencen por estos conceptos más de u$s 18.000 millones.
Dada la falta de reservas y la carencia de fuentes alternativas, el país debería volver al mercado financiero internacional para rolear su deuda, lo que demanda una baja del riesgo país. Pero para que este spread se reduzca, se considera necesaria una devaluación del peso que posibilite al Banco Central acumular reservas (y demostrar así solvencia).
Además del apoyo norteamericano, el ministro de Economía, Luis Caputo “sacó un conejo de la galera” al llevar a cero las retenciones a los granos (provocando una masiva liquidación de los exportadores) y la conducción aplicó recientemente algunas nuevas normas de control cambiario para las personas físicas (la última fue la prohibición de negociar divisas a las billeteras virtuales).
Sin embargo, todas estas acciones no fueron suficientes para contener la demanda de dólares y en medios del mercado se estima que no es probable que la corrida mengue en la medida que el Palacio de Hacienda no logre cambiar las expectativas.





