En el sector creen que la pulsada de Milei con el titular de Techint tiene más componentes políticos que económicos. Preocupa la apertura en momentos de proteccionismo y 680 millones de toneladas de sobre stock, mayormente de acero chino. La UIA también se defiende y cambia directivos.
Cambio en la UIA: el economista Diego Coatz dejó la dirección ejecutiva tras 20 años en la central fabril
Para los industriales, «hay sectores que están en un momento crítico»

Los intentos del sector del acero por llevarle su diagnóstico al Gobierno coinciden con la estrategia de la UIA de responderle a Milei y al mismo tiempo exponer la situación de las fábricas.
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Sobrestock y costo argentino
Como sea, preocupa a la industria esta insistencia del Gobierno de poner al acero nacional en la vereda de enfrente, ya que las empresas buscan reactivar vínculos. Observan que, si bien la Casa Rosada tiene buena predisposición en escuchar los reclamos, pocas veces eso se traduce en soluciones concretas. Incluso, mencionan como “absurda” la decisión del Ejecutivo de habilitar la libre exportación de chatarra, un insumo que para la siderurgia es clave: por cada tonelada de chatarra, la industria se ahorra 1,5 toneladas de mineral que Argentina importa desde Brasil.
De acuerdo al último informe de la Cámara Argentina del Acero (CAA), en enero la producción nacional de acero crudo tuvo un alza del 17,2%, en términos interanuales, pero la fabricación de laminados en frío y laminados en caliente sufrió bajas contra enero de 2025. El mismo informe pone atención sobre sectores industriales y de consumo masivo “con capacidad ociosa y pérdida de competitividad por costos en dólares y apertura importadora». La luz roja se encendió en sectores como construcción, automotor y línea blanca; luz amarilla en maquinaria agrícola; luz verde en energía.
Uno de los puntos que más preocupa a la industria es que la apertura importadora, con caída de medidas antidumping, se dé en momentos en que el mundo protege a sus productores y donde aparece un sobrestock de acero que busca mercados donde insertarse a valores por debajo de los de equilibrio. “Queremos competir, pero no con la cancha inclinada”, expresaron industriales.
“Tampoco tenés la posibilidad de exportar porque hay una sobreoferta de acero en el mundo a valores muy bajo y el costo argentino encarece los productos nacionales”, agregaron. En ese sentido, mencionaron ítems distorsivos, como la carga impositiva y los costos logísticos. “El acero tiene derecho de exportación del 2%, pero está suspendido para los países que tienen un 45% de arancel, lo cual es ridículo, porque es imposible competir”, añadieron.
Desde el sector defienden el nivel de tecnología de la industria, con precios competitivos “hasta la puerta de la planta”. Inclusive, observan una ventaja comparativa en términos medioambientales: según sostuvieron, Argentina emite una tonelada de co2 por tonelada producida, contra 1,4 de Brasil y un promedio global de 2. “Argentina está muy bien en cuanto a sustentabilidad”, dijeron.
El informe de la CAA hizo foco en la sobreoferta: «El incremento de aranceles en los distintos países y bloques promueven el desvío de productos hacia Latinoamérica que ve cómo los productos chinos incrementan su participación». La sobreoferta global de acero está liderada por China y en el sector piden al Gobierno una defensa comercial “frente a productos que ingresan en condiciones de competencia desleal».
Si bien no hubo despidos masivos en el sector, se frenaron contrataciones para reemplazos y no se renuevan los contratos fijos. “Hay suspensiones y paradas de planta, pero no despidos”, aclaran.
Alineados con la UIA
Los intentos del sector del acero por llevarle su diagnóstico al Gobierno coinciden con la estrategia de la UIA de responderle a Milei y al mismo tiempo exponer la situación de las fábricas. En un documento difundida este martes, la entidad alertó: “La transición hacia un nuevo esquema económico implica un proceso de adaptación profundo que no es homogéneo ni inmediato. Muchas empresas, especialmente pymes, están atravesando una situación crítica, con bajo nivel de actividad, alta presión fiscal, dificultades para financiarse y caída del empleo», señala el texto titulado «Sin industria no hay Nación». Semanas atrás, Martín Rappallini, titular de la UIA, junto con los vicepresidentes de la UIA Rodrigo Pérez Graziano (ADEFA) y Eduardo Nougués (Ledesma), se reunieron con Luis Caputo y ahora presentarán un plan de reactivación ante el Palacio de Hacienda.
Luego, este miércoles, Rappallini dijo en una entrevista que “hay sectores que están en un momento crítico” y ensayó una defensa de la industria como una respuesta al discurso de Milei en la Asamblea Legislativa. La entidad está en un proceso de reestructuración, y nombró como directora ejecutiva a María Laura Bermúdez, quien ocupaba ese cargo en la Unión Industrial de la Provincia de Buenos Aires (UIPBA). Esta entidad la dirige Alejandro Gentile, del Grupo Techint, quien sucedió en el cargo a Rappallini en 2025.
Fuentes cercanas a la UIA explicaron que se busca «cambiar» el perfil de la entidad fabril y quieren «alguien que pueda responder la demanda de los socios». Afirmaron que Bermúdez tiene ese perfil ya que estuvo en el Departamento de Relaciones Institucionales de UIA y previamente también fue socia, por lo que «conoce bien el paño» de las necesidades industriales. Al mismo tiempo ratificaron el trabajo de su antecesor Diego Coatz, quien “va a seguir asesorando a la entidad”.




