Se llamaba Ángel, y tenía lesiones en la cabeza. La Justicia allanó la casa de la madre biológica. El padre denunció que «lo mataron».

La muerte del pequeño Ángel, un niño de 4 años, en la localidad chubutense de Comodoro Rivadavia está bajo una hipótesis desgarradora, con su madre como principal sospechosa.
El nene murió el domingo en el Hospital Regional, tras descompensarse en su casa, y las primeras pericias arrojaron que el chiquito tenía lesiones internas en la cabeza.
Durante el entierro de Ángel, Luis López, el papá del pequeño, denunció que la madre «lo mató».
El hombre contó que la mujer se fue de la casa cuando el niño tenía poco más de un año, y que volvió tiempo después para reclamar la tenencia, que el Poder Judicial le había dado hace tres meses.
«Yo cuidé a mi hijo y me rompí el lomo. Cuatro años y nunca le pasó nada. Se lo dieron (a ella) tres meses, y me lo mató», denunció Luis.
En tanto, la pareja de Luis, Lorena Andrade, también apuntó contra la madre biológica del nene, y pidió explicaciones de por qué el niño realizó un paro cardiorrespiratorio si se trataba de un chico sano.

La mujer también contó que, según personas allegadas, la madre lo dejó solo en hospital el domingo por la noche y en la morgue reclamó el cuerpo diciendo que no tenía golpes.
EL CASO DEL NIÑO ÁNGEL Y LA INVESTIGACIÓN JUDICIAL
El hecho ocurrió el 5 de abril, cuando las autoridades recibieron un pedido de asistencia médica por un menor con dificultades respiratorias en una vivienda de la ciudad. Al llegar, el personal de salud constató que estaba en paro cardiorrespiratorio; murió horas después.
La madre relató entonces a la Policía que su hijo estaba en su habitación y que alrededor de las 7 empezó a tener problemas para respirar.
Debido a causales de muerte dudosas, se dio intervención al Ministerio Público Fiscal, que dispuso una serie de medidas para avanzar en la investigación. La autopsia preliminar realizada en el cuerpo determinó lesiones internas en la cabeza.
Tras ese hallazgo, se llevó a cabo un allanamiento en la vivienda de la madre, donde también vive la actual pareja de la mujer. En el procedimiento se realizó una inspección ocular y se secuestraron teléfonos celulares, entre otros elementos.
Luis Cisneros, el jefe del Departamento de Pediatría del Hospital Regional, afirmó el miércoles que los médicos que atendieron al menor no detectaron indicios de violencia, pero insistió en que era necesario esperar el resultado final de la autopsia para conocer la causa de la muerte. «Era un chico que aparentemente estaba en muy buen estado general. Se acostó y cuando lo encontraron estaba sin signos vitales», dijo.
Hasta el momento, no hay detenidos por el caso.

