El régimen iraní nombró al general Ahmad Vahidi como jefe de la Guardia Revolucionaria. Sobre él pesa una alerta roja de Interpol por su presunta participación en el atentado a la AMIA que dejó 85 muertos en 1994.

El régimen iraní confirmó este domingo la designación del general de brigada Ahmad Vahidi como nuevo comandante en jefe del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC, por sus siglas en inglés), una estructura clave del sistema de poder persa. El nombramiento vuelve a colocar en el centro de la escena internacional a un dirigente que permanece prófugo de la justicia argentina, acusado de haber participado en la planificación del atentado contra la AMIA en 1994.
Según informó la agencia iraní Mehr, Vahidi reemplaza al general Mohamad Pakpur, fallecido en los recientes ataques atribuidos a Estados Unidos e Israel contra objetivos estratégicos en Irán. La confirmación se produjo en un contexto de fuerte reconfiguración del liderazgo militar iraní tras la muerte de altas autoridades del régimen.
Un hombre del núcleo duro del poder iraní
Vahidi, de 66 años y oriundo de Shiraz, integra desde hace décadas el entramado político-militar que sostiene a la República Islámica desde la revolución de 1979. Su carrera se consolidó en la Fuerza Quds, la unidad de élite encargada de operaciones en el exterior, que posteriormente quedaría bajo el mando del general Qasem Soleimani, abatido por Estados Unidos en 2020.
Además de su rol militar, Vahidi ocupó cargos ministeriales de alto perfil. Fue ministro de Defensa durante la presidencia de Mahmoud Ahmadinejad y, más recientemente, ministro del Interior. También forma parte del Consejo Superior de Seguridad Nacional, ámbito estratégico que define lineamientos en materia de defensa, política exterior y programa nuclear.
La Guardia Revolucionaria, que ahora pasa a comandar de manera formal, es considerada el brazo operativo más influyente del régimen, con autonomía respecto de las Fuerzas Armadas tradicionales y subordinación directa al líder supremo iraní.
La acusación por el atentado a la AMIA
Desde noviembre de 2007, Vahidi pesa sobre una alerta roja de Interpol, a pedido de la justicia argentina. Está acusado de «homicidio calificado» por el atentado del 18 de julio de 1994 contra la sede de la AMIA en Buenos Aires, que dejó 85 muertos y más de 150 heridos, el ataque terrorista más grave de la historia argentina.
La investigación judicial impulsada por el fiscal Alberto Nisman sostuvo que Vahidi participó en una reunión realizada en 1993 en la ciudad iraní de Mashhad, donde se habría decidido concretar el atentado y delegar su ejecución en Hezbollah. Según ese dictamen, el entonces jefe de la Fuerza Quds no solo habría estado presente, sino que habría impulsado la iniciativa de elegir a la Argentina como objetivo.
En 2006, el juez federal Rodolfo Canicoba Corral ordenó su captura internacional junto a otros ex funcionarios iraníes, entre ellos Mohsen Rezai, Ali Fallahijan y Moshen Rabbani. La acusación lo ubica como uno de los autores intelectuales del ataque.
Tensión diplomática y antecedentes
A lo largo de los años, distintos episodios tensaron la relación entre Buenos Aires y Teherán. En 2011, cuando Vahidi era ministro de Defensa, viajó a Bolivia para participar de actos oficiales, lo que generó una fuerte protesta diplomática argentina. Finalmente, abandonó ese país sin ser detenido.
En 2021, ya como ministro del Interior, su presencia en una comitiva oficial iraní en el exterior motivó nuevos reclamos de la Cancillería argentina para que se ejecutara la orden de captura internacional.
Pese a su situación judicial, Vahidi ha continuado ocupando posiciones de poder dentro del régimen. Su reciente nombramiento al frente de la Guardia Revolucionaria reafirma su centralidad en la estructura de mando iraní y reabre interrogantes sobre la posibilidad de que avance la causa AMIA, a más de tres décadas del atentado.
Para la justicia argentina, la designación de un acusado con pedido de captura internacional al máximo escalón de una fuerza estratégica representa un nuevo obstáculo en la búsqueda de cooperación judicial. Mientras tanto, Vahidi permanece en la lista de los más buscados de Interpol, con una alerta roja que sigue vigente.

