La decisión llega tras ataques en Líbano y reaviva la tensión en una zona clave para el comercio energético mundial, con impacto inmediato en los mercados.
Irán volvió a restringir la circulación en el estrecho de Ormuz en las últimas horas, en respuesta a los ataques de Israel en Líbano, lo que reactivó la crisis regional y puso en duda el alto el fuego promovido por Donald Trump, en un punto estratégico para el transporte global de petróleo.
El anuncio contradice el entendimiento alcanzado días atrás, cuando Washington había comunicado una tregua de dos semanas con Teherán que incluía garantizar la libre navegación en ese corredor marítimo. La nueva decisión reinstala la incertidumbre en uno de los pasos más sensibles del comercio energético internacional.
El estrecho de Ormuz concentra una porción significativa del flujo mundial de crudo, por lo que cualquier alteración en su funcionamiento genera repercusiones inmediatas en los mercados y en la logística global. En ese contexto, la reactivación de restricciones vuelve a encender las alarmas entre las principales potencias.
En paralelo, la Guardia Revolucionaria iraní informó que los buques deberán utilizar rutas alternativas, más cercanas a la costa, ante la presunta presencia de minas en el trayecto habitual. La medida, según indicaron medios oficiales, regirá hasta nuevo aviso y busca reducir riesgos en medio de la escalada.
El nuevo esquema de navegación fue definido por la fuerza naval iraní y difundido junto a un mapa operativo. La justificación oficial apunta a evitar incidentes en un escenario de máxima tensión, donde cualquier movimiento puede derivar en un conflicto de mayor alcance.
Mientras tanto, desde Washington crece la presión para revertir la situación. Trump instaló una cuenta regresiva para exigir la reapertura del paso, en una señal de urgencia frente a un escenario que amenaza con desestabilizar no solo la región, sino también el suministro energético a escala global.
En simultáneo, la Casa Blanca confirmó una reunión entre Trump y el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, en medio de versiones sobre un eventual replanteo del vínculo de Estados Unidos con la alianza militar. La vocera Karoline Leavitt sostuvo que se trata de una posibilidad que el presidente ya había mencionado, en un contexto internacional cada vez más inestable


