Una corte federal dictaminó que los gravámenes son ilegales. Sin embargo, permanecerán vigentes hasta mediados del próximo mes, para darle a la administración de Trump la posibilidad de apelar la decisión.
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Trump aseguró que podría reducir el tamaño de la deuda norteamericana con los aranceles comerciales.
La estrategia del trumpismo: fentanilo y Plan B
Trump lamentó la decisión de un tribunal al que tildó de «altamente partidario» y aseguró que «si estos aranceles desaparecieran, sería un desastre total para el país». Sin embargo, confió en que la decisión sería revocada «con la ayuda de la Corte Suprema».
Bessent adelantó que estaba preparando un informe legal para el fiscal general de Estados Unidos, que supervisará la apelación del gobierno ante la Corte Suprema, en donde subrayará la urgencia de abordar décadas de desequilibrios comerciales y detener el flujo del fentanilo ilegal en Estados Unidos.
«Si esto no es una emergencia nacional, ¿qué lo es?», se preguntó Bessent, refiriéndose a las 70.000 muertes por sobredosis relacionadas con el fentanilo en Estados Unidos. «¿Cuándo se puede usar la IEEPA si no es por el fentanilo?», subrayó.
¿Qué va a pasar si Trump pierde?
En un análisis reciente, el Senior Research Staff del Peterson Institute for International Economics (PIIE), Alan Wolff, planteó que si la Corte Suprema le da la razón al Tribunal de Apelaciones, «se produciría una enorme burocracia», debido a que «cada importador tendría que demostrar que pagó el arancel, cuánto pagó y en qué fecha«.
Así y todo, sostuvo que «este requisito burocrático sería un asunto relativamente menor comparado con la idea de que el error causado por un arancel mal aplicado tendría que ser retribuido para todos los damnificados».
Wolff también argumentó que incluso si los aranceles se anulan, «podrían volver a emitirse en virtud de la autoridad de retaliación del presidente (sección 301 de la Ley de Comercio de 1974) para combatir prácticas comerciales desleales».
Por lo tanto, «incluso si en algunos casos se declara inadmisible el uso de la IEEPA, se podrían imponer aranceles en virtud de la Sección 301». De todas maneras, esa reglamentación exige que primero se realice una investigación por parte de la Oficina del Representante Comercial. Fue esa la normativa que Trump lanzó en su guerra comercial con China en su primer mandato.
Dentro de esa misma ley, además, se encuentra la sección 122, que permite al jefe de Estado gravar al 15% las importaciones de países con los que Estados Unidos tiene grandes déficits comerciales durante 150 días. «El presidente cuenta con diversos recursos para continuar su política económica exterior. El retorno a la certidumbre en las relaciones comerciales estadounidenses podría estar aún lejos», agregó Wolff.
La recaudación por los aranceles
Desde que los aranceles de Trump entraron en vigencia en abril, sus gravámenes generaron alrededor de u$s96.000 millones en ingresos, de acuerdo a Forbes. En julio, los aranceles aduaneros se dispararon a u$s28.000 millones, lo que representó un incremento anual del 273%. Los aranceles aduaneros representaron u$s27.000 millones en ingresos en junio, u$s22.000 millones en mayo y u$s16.000 millones en su mes de debut.
En diálogo con Ámbito Financiero, el economista del Cato Institute Colin Grabow planteó que el argumento de Trump de que el déficit comercial actual es una situación de emergencia «no está claro en absoluto». Y ahondó: «La gran pregunta es si esta es una situación que deberíamos buscar. Estados Unidos ha tenido déficit comercial durante los últimos 50 años y durante todo ese tiempo la economía creció«.
En su opinión, Estados Unidos «debería estar en una mala situación si el déficit comercial fuera tan malo». En cambio, planteó que «una cosa útil que podría hacer Trump sería reducir el déficit fiscal». En este sentido, desde PIIE calcularon que el déficit del gobierno federal que se contempla en el presupuesto del año fiscal 2025 es de u$s1,865 billones. Dicho de otra manera, lo recaudado hasta ahora por los aranceles equivale al 5% del déficit fiscal.
A eso se le suma la deuda de Estados Unidos, cercana a los u$s37,2 billones, según el Departamento del Tesoro. El propio Bessent había adelantado que la administración de Trump podría destinar parte de los ingresos por aranceles a la reducción de la deuda nacional. «Creo que en algún momento podremos hacerlo», declaró durante una entrevista el 19 de agosto, añadiendo que él y el presidente Trump estaban «totalmente concentrados en pagar la deuda».




