El ajuste monetario está enfriando la economía a un ritmo preocupante. El conflicto por las altas tasas de interés comienza a afectar la actividad económica.
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La preocupación por temas económicos creció 10 puntos en lo que va del año

En medio del conflicto por las tasas, crecen los interrogantes sobre la sostenibilidad de la recuperación económica iniciada en 2024.
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Una recuperación estancada: lo que muestran los números
El Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE), elaborado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), ofrece una radiografía clara del enfriamiento económico. En febrero de 2025, el índice desestacionalizado del EMAE alcanzó un máximo de 153,4 puntos, superando los 151 puntos de marzo de 2023, cuando la economía entró en recesión debido a una sequía severa y desequilibrios macroeconómicos.
Ganadores y perdedores del modelo económico
A 18 meses de la asunción de la administración Milei, el modelo económico basado en la disciplina fiscal, la reducción de subsidios y la estabilización cambiaria ha generado claros ganadores y perdedores. Al desagregar los datos del EMAE y compararlos con junio de 2023, se observa una marcada heterogeneidad sectorial.
Ganadores:
Agroindustria: El sector agrícola y ganadero ha sido uno de los principales motores de la recuperación. Tras una fuerte caída en 2023 debido a una sequía extrema, el agro rebotó un 82,8% en relación a 2 años atrás. Las condiciones climáticas favorables y la apuesta del gobierno por fomentar las exportaciones han consolidado su posición como pilar económico.
Minería: Con un crecimiento del 15,1% en el mismo período, el sector minero, particularmente la extracción de litio y otros minerales, se beneficia de la demanda global y de incentivos gubernamentales para atraer inversiones extranjeras.
Intermediación financiera: El sector financiero ha experimentado un auge, con un aumento del 14,6% desde junio 2023, según el INDEC. La desinflación y la reducción de la brecha cambiaria han favorecido a bancos y entidades financieras, que han visto un incremento en la demanda de crédito.
Perdedores:
Construcción: Este sector, intensivo en mano de obra, sufrió una caída del 15,6% en relación al 2023, según el INDEC. La paralización de obras públicas desde diciembre de 2023 y la reducción del gasto público (-30% en términos reales) han sido los principales factores. Los despachos de asfalto, hierro y cemento se desplomaron, reflejando un freno abrupto en la actividad.
Industria manufacturera: Con un retroceso del 13,4% en el mismo período, la industria enfrenta desafíos estructurales. El sector ha sido particularmente golpeado por la caída del consumo interno y la pérdida de competitividad derivada de un tipo de cambio poco competitivo.
Comercio: El comercio mayorista y minorista registró una caída del 9,4%, afectada por la pérdida de poder adquisitivo de los hogares, que se traduce en un consumo privado menor. La inflación, aunque en descenso, sigue erosionando los ingresos reales, especialmente en sectores de bienes no esenciales.
Estos tres sectores perdedores —construcción, industria y comercio— son los que mayor empleo generan en Argentina, lo que explica la destrucción de 120.000 puestos de trabajo privados registrados en 2024. Este impacto en el mercado laboral dificulta que la población perciba los beneficios de la estabilización macroeconómica, generando tensiones sociales en un año electoral.
Los desafíos de cara a las elecciones
Con solo ocho semanas hasta las elecciones legislativas, el gobierno enfrenta un delicado equilibrio. Por un lado, busca mantener la estabilidad cambiaria, por otro, las condiciones financieras actuales —altas tasas de interés y restricciones cambiarias— están limitando la capacidad de recuperación de la economía. El FMI proyecta un crecimiento del 5,5% para 2025, impulsado por el sector energético, la agroindustria y una incipiente recuperación del consumo, pero este escenario depende de la consolidación de las reformas postelectorales y de una rápida normalización de las variables financieras.
¿Hacia dónde va la economía?
El gobierno de Milei apuesta a que, tras las elecciones, la economía retomará el sendero de crecimiento observado en la segunda mitad de 2024, impulsado por la agricultura, la minería y la recuperación de la industria y el comercio. Sin embargo, la dependencia de sectores ligados a los recursos naturales y la debilidad persistente en industrias intensivas en empleo plantean dudas sobre la sostenibilidad de esta recuperación. La heterogeneidad sectorial, con claros ganadores como el agro y la minería, y perdedores como la construcción y la industria, refleja un modelo económico que prioriza la estabilidad macroeconómica y las exportaciones sobre el consumo interno y el empleo.
Para los inversores, las oportunidades están claras en sectores como la agroindustria, la minería y energía. Sin embargo, la contracción en el consumo y la inversión en infraestructura sugiere cautela en sectores como el comercio y la construcción, donde la recuperación podría demorarse. El riesgo país, que cayó de 2.500 puntos básicos en agosto de 2023 a menos de 600 en enero de 2025, refleja una mejora en la confianza, pero rebotó y hoy se encuentra en el rango de los 800-900 puntos, lo que limita el acceso a financiamiento externo.
En conclusión, la estrategia del gobierno de priorizar la estabilidad cambiaria y la desinflación ha estabilizado indicadores clave, pero a un costo elevado para la actividad económica. El futuro de la recuperación dependerá en gran medida de las decisiones del Banco Central de la República Argentina (BCRA) para flexibilizar las condiciones financieras y estimular la economía. Una calibración gradual de las tasas de interés, que permita reactivar el crédito al sector privado sin desestabilizar el tipo de cambio, será crucial para impulsar sectores como la industria y el comercio, que continúan rezagados. Asimismo, un manejo estratégico de las reservas internacionales podría facilitar una baja en el riesgo país y la vuelta al mercado de crédito, condición fundamental para asegurar el cumplimiento de los compromisos del próximo año. La capacidad del BCRA para implementar ajustes financieros que equilibren crecimiento y estabilidad será determinante para evitar una recesión prolongada y consolidar una recuperación sostenible en 2026.





