La sala mayor del Centro Cultural de la Cooperación quedó chica para un encuentro que reunió a Taty Almeida, Nora Veiras, Eduardo Aliverti, Alberto Kornblihtt, Juan Leyrado, Ingrid Pelicori, Malena D’Alessio, Eduardo Rinesi Juan Carlos Junio y Carlos Heller.
“Cuando estén desmoralizados, cuando crean que nada se puede y que todo está en contra, tienen que decir bien fuerte: Si las Madres pudieron, ¿por qué yo no?“. La que habla es Taty Almeida, se vuelve enorme en su silla de ruedas. Completa la idea con la que es ya su muletilla: “¡Se lo decimos nosotros, las locas, que a pesar de los bastones y las sillas de ruedas, seguimos de pie!“.
La presencia y el mensaje simple y contundente que vino a traer, marcó el espíritu del encuentro al que se llamó “Presente de lucha, porvenir de esperanza”, y que reunió -arriba y abajo del escenario- a personalidades de la cultura, el arte, las ciencias, la educación, la política, el sindicalismo, el miércoles en el Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini. La Sala “Solidaridad” -la más grande de este espacio cooperativo ubicado en el corazón de la calle Corrientes- quedó chica para una concurrencia que se extendió hasta llenar otras dos salas, el hall de entrada y hasta las escaleras, siguiendo la transmisión del evento por streaming.
Además de Taty Almeida, allí se reunieron, como en mesitas de bar, la directora de Página/12, Nora Veiras, el columnista de Página/12 Eduardo Aliverti, el biólogo Alberto Kornblihtt, el actor Juan Leyrado, la actriz Ingrid Pelicori, la cantautora Malena D’Alessio, el filósofo y politólogo Eduardo Rinesi, y los anfitriones, Juan Carlos Junio y Carlos Heller. Por video, se sumaron Víctor Hugo Morales, Pompeyo Audivert y Sonia Alesso.
El tema convocante de los 50 años del golpe se plantó, como es lógico, en un aquí y ahora, local y mundial, urgente. Entre la crítica y la autocrítica, lo que peligra y los consensos computados como logros que el avance extremo de la derecha no logra barrer, el recuerdo del horror más inimaginable y las advertencias sobre el presente, una idea fue quedando clara, como apelación común de todas las intervenciones.
Y es la potencia de futuro que guarda la memoria, su llamado a la acción en este presente. Siguiendo el camino que abrieron las “locas”, de pie con sus bastones y sus sillas de ruedas, como dice la presidenta de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora.
No solo de exposiciones estuvo hecho el pulso de la jornada. Malena D’Alessio sumó un contundente set de rap acústico, donde plantó también el grito contra el infanticidio en Gaza con su “Abrazo a Palestina”. Ingrid Peliori tocó fibras profundas cuando trajo la poesía de Sergio Kisielewsky, Néstor Perlongher, Liliana Felipe -dedicada a su hermana desaparecida y asesinada en La Perla-, Leonor García Hernando, Juan Gelman y Juan Carlos Higa, desaparecido a los 27 años:
“Yo cantaré y cantarán conmigo / mis hermanos / y cantaremos más allá de los tiempos / donde ni la muerte pueda / con el sueño y el canto”.
“Este 24 de marzo tiene que ser muy especial, son 50 años de esta democracia que nos costó conseguir y que tenemos una apuntalar”, pidió Taty Almeida. “Que sepan Milei y compañía, que la resistencia cada vez es mayor, y que no vamos a abandonar la lucha. ¡No nos han vencido!”, arengó.
En la voz de Juan Carlos Junio se sumó entonces a las consigas históricas y al grito por los 30 mil, presentes ahora y siempre, uno nuevo y urgente por el No a la guerra.
“Pasaron 50 años, ¡medio siglo! y somos muchos y muchas los que seguiremos hablando, haciendo docencia de lo que pasó cuando la mayoría de los votantes no habían nacido. Esto, que es producto de la lucha incansable de los organismos de derechos humanos, demuestra que la Argentina, a pesar de todo, tiene motivos para estar orgullosa”, rescató Nora Veiras.
Y punteó avances en el contexto actual de retrocesos: la “supuesta entrevista” que Gómez Fuentes hacía en el canal oficial a Camps y Von Wernich, donde este último contaba cómo “dialogaba” con Jacobo Timerman, entonces secuestrado. O “la mesa donde Mariano Grondona sometió a la tortura al profesor Alfredo Bravo, enfrentándolo a su torturador Etchecolaz, que estaba libre”, en los 90. “En la misma época el Turco Julián era invitado a los canales y contaba lo que había hecho, lo tenían de opinator porque era un personaje que había ‘combatido la subversión’. “Esto, hoy, sería imposible, la sociedad argentina no lo toleraría”, resaltó.
Destacó también el rol de Página/12, que el año próximo cumplirá 40 años, y reflexionó a partir de la conmoción que le causó un testimonio de próxima publicación: el de un niño –hoy un hombre- que fue secuestrado junto a su padre y torturado frente a él por el Turco Julián. “Desde ese horror de toda la perversión humana, en este tiempo de negacionismo también hay que hacer pedagogía. Hay mucho todavía por hacer, debatir, mover y también conmover”, advirtió.
Eduardo Aliverti citó un editorial de María Seoane en Caras y Caretas de 2016, para los 40 años del golpe, sobre los concretos intereses económicos que hay detrás del velo del negacionismo, y cómo, apenas en diez años, “pasó de una marginalidad provocadora a ocupar el centro de la escena: ya no negar, sino justificar. “Antes que ¿cómo es posible que hayan avanzado así?, la pregunta no será ¿que nos pasó a nosotros?”, planteó. “Resulta que muchos de los convencidos eran presuntos, resulta que se nos colaron por todos lados. Y lo peor, entre los jóvenes”, lamentó.
Juan Leyrado pasó revista al recuerdo de cómo vivió los años de plomo, a sus 20. Cómo todo “se iba volviendo noche”, el terror de ser joven y artista, el secuestro de amigos y compañeros, incluso el horror de ver secuestros a plena luz del día, “mientras la gente seguía pasando por la calle y seguía viviendo como si nada pasara”.
“Hoy también veo mucha indiferencia y siento bronca, indignación”, agregó repasando el discurso de Milei en la apertura de sesiones del Congreso.
“Hoy vine acá a no sentirme solo, a recoger palabras y vivencias, a amucharnos y que no nos lleven lo que queremos”, celebró.
“Soy Malena, soy hija de un desaparecido, he sido militante de H.I.J.O.S., desde hace mucho tiempo me dedico al rap”, se presentó Malena D’Alessio. Pidió “preguntarnos qué nos pasó y no solamente ubicarnos como víctimas de un enemigo omnipotente. Cómo dejamos de conectarnos con la gente, con los barrios y fundamentalmente con los pibes y las pibas, escucharlos, aprender lo que vienen a aportar”.
El planteo de la cantautora apuntó a “pararnos en la historia no desde la impotencia, sino nuevamente desde la potencia”. Para eso, analizó, “esto que llamamos memoria no puede ser un objeto estático en una vitrina, una nostalgia. Tiene que reivindicar la potencia trasformadora de la generación que desaparecieron”.
El energúmeno pendenciero
Alberto Kornblihtt hizo un análisis muy plantado en el presente, sobre el que apuntó conta“el energúmeno pendenciero” que “pretende dar vuelta como un guante a la sociedad argentina, con un cambio de valores profundos que creíamos asentados”, que “dirige su represión a los más débiles, dice que vino a destruir el Estado para llenarse sus bolsillos, ha planteado a aniquilación del sistema científico técnico argentino”.
Y recortó también el futuro: “Tenemos que preguntarnos en quién vamos a depositar nuestras esperanzas. ¿En un Scioli? Y si algo tenemos que aprender del energúmeno pendenciero es que dijo claramente lo que iba a hacer. Y nosotros, ¿qué vamos a hacer? ¿Vamos a pagar la deuda, por ejemplo? Hay que decir la verdad de lo que queremos hacer”, propuso.
Carlos Heller marcó continuidades: recordó el reportaje que le hizo Felipe Pigna a Martínez de Hoz, en 1995, donde dice que no pudieron cumplir los objetivos económicos porque carecían de legitimidad, mientras que el gobierno de ese momento (Menem), al igual que el de Thatcher, la tenían. “Todo tiene que ver con los mismo: con el intento de imponer una supremacía global en un mundo sin derechos”, comparó.
Destacó el rol del movimiento cooperativista, cuando el jueves se cumplen 47 años de la creación del banco Credicoop. Recordó el duro trabajo que llevó lograr que, en plena dictadura, se habilitara al cooperativismo como entidad financiera, incluidas las publicaciones se solicitadas –en 1977, con todo lo que eso implicaba– a las que terminaron adhiriendo Ernesto Sábato, César Luis Menotti y Osvaldo Pugliese, entre miles.
“Este gobierno tiene una teoría sobre la sociedad: no existe”, marcó Eduardo Rinesi. “Piensan y obran como si fuésemos una sumatoria de individuos. Y eso es mentira. Si fuera cierto, revelaría el triunfo de la dictadura. Porque no es una descripción: es un programa. Lo que estos tipos están diciendo es: la sociedad no debe existir, y vamos a hacer todo lo posible para destruir los lazos que la sostienen”.
“También quieren cortar esos lazos que nos unen a aquellos que vivieron, soñaron y militaron antes que nosotros. Quieren que no haya más lazos en los que retumbe la memoria”, advirtió, destacando los recientes hallazgos en el centro clandestino de detención La Perla, en Córdoba.
Sobre el final, Juan Carlos Junio convocó a “un gigantesco 24 de marzo que le de respuesta a esta derecha y su voracidad”. “Nos vemos en la plaza” fue la contraseña a modo de despedida del público que llenó el Centro Cultural de la Cooperación.


