LO QUE SE DICE EN LAS MESAS: FATE, ¿PUNTA DEL ICEBERG INDUSTRIAL O JUGADA EMPRESARIA?

En una semana atravesada por el feriado y la tensión política, la discusión por la reforma laboral y el cierre de una histórica industrial reavivaron temores sobre gobernabilidad y actividad. Mientras el dólar sigue ofrecido y el BCRA compra, inversores locales y de Wall Street recalibran estrategias ante un escenario de bajo crecimiento, dudas monetarias y riesgos globales en ascenso.

Milei y Caputo, entre la apuesta por acelerar reformas, la presión sobre la actividad y las dudas del mercado sobre la consistencia del rumbo hacia 2026.

Milei y Caputo, entre la apuesta por acelerar reformas, la presión sobre la actividad y las dudas del mercado sobre la consistencia del rumbo hacia 2026.

En una semana corta por el feriado XL, pero donde el espectáculo carnavalesco parece continuar, en derredor de la reforma laboral, ahora teñida por el “inoportuno” sucumbir de una empresa industrial de 80 años, los mesadineristas siguieron atentos a la rotación de carteras a nivel global mientras debaten qué esperar del 2026 y 2027. Desde las mesas del exterior, que monitoreaban el desenlace de la reforma laboral y las esquirlas del paro de la central obrera, manifestaban sus dudas sobre la estrategia y el accionar oficial. En una mesa paulista, un académico y consultor ilustró el momentum argentino advirtiendo: “¿ate quanto um remedio vira veneno?”, algo así como hasta qué punto un remedio puede convertirse en veneno, en alusión a la reforma laboral. La visión externa es que, reconociendo que Argentina necesita una serie de reformas, quizás, el gobierno de Jabier Milei “apretó demasiado las clavijas” y ahora debe negociar y frenar, mostrando nuevos tropezones, involuntarios, pero que reflejan bajo expertirse.

Como suele alertar el politólogo Rosendo Fraga, las crisis suelen escalar por errores de cálculo, y este Gobierno no es inocuo a ello, como ya se ha visto en varias oportunidades en sus dos años de gestión. El desliz del artículo de las licencias por enfermedad, dirá la historia si fue un cisne negro, un error de cálculo o, todo lo contrario, un maquiavelismo libertario de sentirse omnipotente. Lo cierto es que, una vez más, el conflicto social y político tomó la calle y nunca se sabe dónde terminan las cosas. Por eso en las mesas, mientras siguen haciendo números de “carry trade”, intensifican las consultas a sus asesores de cómo viene la mano este año, en términos de actividad y desafíos macro. Y en tal sentido, en uno de los encuentros mensuales, más convocantes y relevantes por el nivel de los asistentes, quedó en claro que, dado que aún Argentina no logra acceder a los mercados internacionales, hay dos cuestiones que desvelan a los analistas e inversores: qué pasa con el swap con el Tesoro de EEUU, y qué pasará con las elecciones de medio término en ese país. Y algo de más largo plazo, cómo se perfila el escenario electoral argentino. El tema inflacionario lo ven más o menos dentro de la actual dinámica, pero sobre el nivel de actividad hay serias dudas, y ninguna señal de que el consumo asista a alguna mejoría. Ahora bien, dentro de tanta locura, los jefes de las mesas transmitieron sus preocupaciones sobre cómo afecta todo esto, en un contexto de destrucción de empleo y de empresas, a la gobernabilidad. Ya veremos.

Mientras tanto, el dólar se debilita en el exterior y acá sigue muy ofrecido. ¿Por qué? Según le explicó un técnico del Banco Central (BCRA) a un hombre del bando oficialista, serían tres las causas por las cuales se ve un tipo de cambio alejarse del techo de la banda y al BCRA comprando todo lo que puede: sigue habiendo mucha oferta financiera por colocaciones que van a alimentar el “cable” y préstamos en dólares, además la oferta de los agroexportadores sigue elevada y fluida, y el mercado sigue volcándose a colocaciones en pesos. Todo ello redunda en contener la dolarización de carteras. Pero hay un dato que está llamando la atención, y es que en lo que va del 2026 la demanda de dinero no está creciendo, al menos a como estimaba el BCRA bajo el proyectado proceso de remonetización de la economía. Ocurre que los pesos que se crean por la compra de dólares no son, mayormente, absorbidos por el sector privado, sino que son rescatados del sistema a través de las licitaciones del Tesoro. De modo que, por la magnitud de las licitaciones y como el BCRA no tiene una clara política de la tasa de interés de corto plazo, es el Tesoro quien viene fijando las tasas de referencia de la economía.

Un economista, ex BCRA durante el kirchnerismo y el macrismo, explicó que el Tesoro podría convalidar tasas más bajas en sus licitaciones, pero enfrenta dos problemas. Por un lado, como la inflación sigue estacionada por encima de 2,5% mensual la tasa real quedaría muy baja para el mercado. Pero con el reciente comportamiento del tipo de cambio, la tasa debe compensar, a los inversores “off shore”, el riesgo de tener posiciones en pesos. De ahí que las ganancias en dólares de los instrumentos de pesos cortos han sido generadas casi exclusivamente por la apreciación del tipo de cambio ya que hubo nula compresión en las tasas de corto plazo. En este contexto, desde una gestora muy activa en el mercado de bonos y fondos “off shore”, consideraron que las chances de que aumente la volatilidad del tipo de cambio y ello dañe los retornos de los instrumentos de pesos es baja, aunque el riesgo es cada vez mayor, por lo tanto, aconsejaron ponderar posiciones en las Letras del Tesoro capitalizables “S16M6” y “S17A6”, y para el tramo largo el BONCAP “T15E7”. En cambio, con el fin de fijar tasa de interés real el papel sería el Bono del Tesoro con CER “TZXM7”.

El caso Fate

Fate, una empresa industrial de 80 años que sucumbe tras décadas de vaivenes en un momento particular de la historia contemporánea despertando fantasmas del pasado y del presente, fue epicentro de contrapuntos, algunos con más o mejor información. Pero con grieta al fin. De un lado resonaban las advertencias por el perjuicio de la guerrilla impositiva entre la Nación, las provincias y los municipios, o sea, el intríngulis del federalismo fiscal.

Por un lado, el Gobierno abrió la economía a los ponchazos y así entre 2023 y 2025, las importaciones de neumáticos crecieron un 34,8% y arréglatelas. Pero las provincias y municipios siguieron con sus Ingresos Brutos y así las tasas municipales operaron como aduanas interiores. Mientras los sindicatos (SUTNA) aportaron su granito de arena al desplome de la actividad manteniendo elevados niveles de conflictividad. Del otro lado, consideran indefendible que durante años el mercado de neumáticos operó con fuertes barreras de entrada y los precios locales estaban muy por encima de los países limítrofes, pero la industria no se volvió competitiva. ¿Falta de inversión, de innovación e ineficiencia? Quizás. Porque al fin y al cabo la apertura expone los problemas estructurales de costos, entonces, si después de 8 décadas una empresa no puede sostenerse sin murallas arancelarias, el problema no es solo tributario, sino estratégico.

Por todo esto, no deja de llamar la atención el “timing” del anuncio, en medio del debate por la reforma laboral y con la existencia de un acuerdo previo de no despidos hasta mitad de año. ¿Será Fate la punta del iceberg o una jugada del empresariado consternado por la política industrial libertaria? Lo cierto es que el caso Fate viene a confirmar las alarmas de que la velocidad de la apertura va por el ascensor, mientras que la mejora de la microeconomía va por la escalera.

Lo paradojal es que dentro del grupo empresario dueño de Fate convive la economía “K” o bipolar libertaria, donde se cierra la fábrica de manufactura tradicional protegida y se mantiene la fábrica de aluminio beneficiada por el RIGI, Aluar. Otro protagonista del sector argumentaba que la empresa en realidad arrastraba una señera inviabilidad financiera, y destacaba que desde su concurso de acreedores pos 2001 hasta los preventivos de crisis de 2019 y 2024, la planta de San Fernando sobrevivió en un ecosistema de protección que ya no existe. Quedan los interrogantes, para los historiadores económicos, decía un testigo del devenir corporativo, si era necesaria una apertura sin mecanismos de transición para sectores que emplean a miles de trabajadores, si cuántas fábricas deberán cerrar para que las provincias entiendan que Ingresos Brutos es un impuesto al trabajo, y si es mejor para los gremios defender el 100% de un convenio para 0 trabajadores, o flexibilizar para salvar 920 empleos, y si el sector privado invirtió lo suficiente en productividad durante los años de protección arancelaria.

La gente del Galicia se fue de raid a Nueva York y trajo consigo alguna data para el mercado, aunque mucho no dejaron filtrar. Fue la semana pasada con el desembarco de Martín Gómez Fleytas Diego Chameides, quienes mantuvieron más de 20 reuniones entre fondos, bancos y brokers. ¿Qué “feedback” se trajeron?: todos mantienen posiciones en Argentina, principalmente Bonos Globales, pero hay poco interés en reducir o sumar; muchos operando la curva de peso-dólar NDF offshore para aprovechar la tasa, y comenzando a tener un interés más firme en bonos en pesos, buscando oportunidades de armar posiciones gradualmente, pero el posicionamiento todavía es bajo; se escucharon rumores de participación de fondos offshore en la última licitación del Tesoro de títulos en pesos vía bancos internacionales (que podría explicar parte de los elevados saldos de compras de divisas del BCRA en los días previos a la licitación); las principales preguntas de los inversores giraron en torno a la consistencia de la acumulación de reservas y los últimos datos de inflación, y en general, esperan que Argentina mantenga el orden en las cuentas fiscales, aunque se mantienen dudas sobre el ritmo de crecimiento de la economía y los impactos en empleo de una recuperación heterogénea entre sectores.En todas las reuniones surgió la pregunta sobre el “liability management” de la deuda en dólares del Tesoro, y todos coincidieron en que es algo que se terminará cerrando, pero no hay una visión clara de cuándo y cómo.

En una mesa de Wall Street, otro grupo de hombres del mercado argentino de visita por la Gran Manzana vieron como sus colegas de vuelta de las vacaciones destacaron que la reciente publicación de los informes 13F reveló que el conglomerado de Warren Buffett había reducido casi por completo su testimonial posición en Amazon (pasa del 0,9% al 0,1% de la cartera de renta variable de Berkshire Hathaway). También destacaron que en el tema IA, las principales compañías tecnológicas chinas están lanzando intensas campañas de captación de usuarios coincidiendo con las festividades del Año Nuevo Lunar (regalos, sorteos, cupones de descuentes, etc.) con el objetivo es ampliar la base de utilización de los nuevos chatbots de IA desarrollados por firmas como Alibaba o Bytedance, que permiten realizar compras en sus plataformas de comercio electrónico mediante conversación, en lugar del recorrido tradicional por la tienda online. Aunque el regulador mantiene reservas respecto a estas prácticas, la carrera por monetizar la IA toma una cara diferente y más agresiva a la usada por las compañías americanas, advirtieron. Vale señalar que el inicio del Año Nuevo lunar en China, que marca la entrada en el Año del Caballo en 2026, es visto por las autoridades chinas como un catalizador macro crucial para reactivar la alicaída marcha del consumo en el país. También fue muy comentado un paper del FMI de Tobias, Johannes y Sheheryar que analiza que cuando la diversificación de carteras se debilita, las pérdidas pueden acumularse. Las acciones y los bonos solían moverse en direcciones opuestas durante la tensión del mercado, peor desde 2020, esa relación ha cambiado.

En otro banco de inversión de Wall Street hubo referencias al candidato a la Fed, Kevin Warsh, que, según una de las principales damas del mercado neoyorkino, los mercados están malinterpretándolo. Ocurre que la interpretación dominante sobre Warsh hoy es la uniforme: es un halcón, Trump fue engañado y la Fed simplemente se volvió menos tolerante con el dinero fácil y la inflación. Ella explica que Warsh es un halcón intervencionista, no un halcón de la inflación. Warsh no es anti-recortes sino es anti-QE. Son posiciones materialmente diferentes. Una Fed que reduce el apoyo al balance y se mantiene dispuesta a recortar las tasas a medida que la inflación se enfría o el crecimiento se debilita aún puede aliviar la política, solo que no de forma agresiva, y no para rehacer los precios de los activos. Warsh ha sido explícito en este punto. Cree que la Fed funciona mejor cuando pasa a un segundo plano y deja de impulsar los mercados mediante el activismo del balance. Eso lo dijo en el evento Macro Minds de Dean Curnutt, donde la dama en cuestión conoció a Warsh. Esa filosofía importa para cómo los mercados deben interpretar su función de reacción. Por eso la etiqueta «Warsh es un halcón» no entiende el punto. No está persiguiendo una política estricta como objetivo. Está resistiendo la QE y la gestión de precios de activos porque distorsionan la asignación de capital y suprimen la inversión productiva. Wall Street califica esto de belicista porque entra en conflicto con un marco de estímulo por demanda, con balance primero en el balance, no porque implique tasas de interés permanentemente restrictivas. De modo que Warsh se alinea con el enfoque de la oferta de Trump y Bessent. El enfoque se desplaza del apoyo a la valoración hacia el capital, la productividad y la formación de crédito privado. Los recortes de tasas siguen sobre la mesa en ese marco, pero solo cuando apoyen la actividad económica real. Trump no eligió a Warsh para frenar el crecimiento, y Bessent conoce bien su historial. Las afirmaciones de que fueron engañados son perezosas. Lo eligieron para normalizar la política sin desestabilizar un sistema de alta deuda y centrado en el dólar. Veremos si la dama tiene razón.

En dicho banco seguían de cerca el caso Blue Owl que, según el Financial Times, el grupo de crédito privado restringirá permanentemente a los inversores el retiro de su dinero de su primer fondo privado de deuda minorista. La cuestión es si esto sería el “canario de la mina”, como el de agosto de 2007, o se trata del «elefante en el bazar» respecto a riesgos sistémicos mucho mayores, muy lejos de la magnitud de los que alimentaron la Crisis Financiera Global de 2008, pero que avecinan un golpe significativo y necesario a la valoración para activos concretos. La crème financiera y corporativa de EEUU y del resto del mundo se prepara para participar del Semafor World Economy que se dedica a capacitar a los tomadores de decisiones globales para navegar por una complejidad extraordinaria seleccionando los conocimientos, las ideas y las perspectivas más enriquecedoras sobre la nueva economía mundial. Será en Washington en abril. Allí se encerrarán por una semana, un grupo de directores ejecutivos excepcionalmente influyentes para un intercambio intelectual poco común junto a los líderes globales más visionarios del mundo.

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