Las escuderías locales quedaron relegadas en las elecciones nacionales. Mandatarios mueven el gabinete de cara a la segunda etapa de gobierno y ponen la mira en la reelección.
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Movimientos patagónicos y alarma rumbo a 2027
De ese grupo, la pérdida fue total para el rionegrino Alberto Weretilneck, quien cayó relegado al tercer puesto y se quedó sin las dos bancas que tenía: una en Diputados y otra en el Senado. Actualmente, el patagónico no cuenta con representación propia en el Congreso. La flaca performance profundizó las diferencias puertas adentro de su fuerza, Juntos Somos Río Negro, en especial con su vice, Pedro Pesatti.
Pesatti, de cuna peronista, aspiraba a disputar una senaduría. Sin embargo, a la hora de cerrar las listas, Weretilneck se inclinó por el titular de la bancada de JSRN en la Legislatura, Facundo López, y prescindió de su número dos, lo que generó un duro cortocircuito interno, con diferencias cada vez más marcadas en el binomio ejecutivo. Esta semana el vice volvió a tensar la cuerda, al pedir en sus redes sociales «una sola elección, un solo día», un tiro por elevación al jefe provincial, partidario de desdoblar los asuntos locales de los nacionales.
Por su parte, el gobernador prepara una reestructuración del gabinete y del organigrama del Estado para los primeros meses del 2026. Es, en parte, una esquirla del 26-O, aunque los meses de diferencia entre el comicio y los eventuales cambios sirven para maquillar causas y consecuencias de la derrota.
En la misma tesitura se mueve su vecino, el neuquino Rolando Figueroa, al frente del sello La Neuquinidad. Figueroa fue uno de los que ganó perdiendo. Aunque su fuerza quedó en segundo lugar, superada por LLA, el mandatario consiguió sus dos primeras sillas en el Congreso: la de Karina Maureira en Diputados y la de Julieta Corroza en el Senado, relegando al tercer lugar al PJ.
No obstante, más allá de la que reyerta no fue del todo mala para los suyos, el mandamás decidió mover su gabinete. A principio de mes, oficializó cambios y fusión de secretarías. La gran novedad fue la designación de Tanya Bertoldi, hoy exdiputada, al frente de la cartera de Infraestructura, una área clave teniendo en cuenta las implicancias de Vaca Muerta para la provincia. Bertoldi pertenecía a Unión por la Patria (UP), pero sus votaciones en el recinto iban en línea con las pretensiones del líder neuquino. En la ocasión, también juró Josefina Codermatz como ministra de Juventud Deportes y Cultura.
La amplia coalición oficialista está compuesta por sectores disímiles, que van desde el PRO hasta el peronismo, pasando por libertarios díscolos y resabios del Movimiento Popular Neuquino (MPN), entre otros. Por eso, el gobernador está obligado a mantener un delicado sistema de equilibrio puertas adentro.
Dentro del vecindario, el santacruceño Claudio Vidal fue otro de los líderes provincialistas que cayeron derrotados. En su caso, el verdugo fue Fuerza Santacruceña, versión local del PJ oficial. En el kilómetro cero del kirchnerismo, la polarización jugó su partido y entre el peronismo y LLA enviaron al tercer lugar a la fuerza de Vidal, que perdió uno de sus dos escaños en la Cámara baja.
Por estas horas, el exgremialista atraviesa una situación compleja, marcada por su enfrentamiento con el Tribunal Superior de Justicia (TSJ), que en los últimos días anuló una ley impulsada por el Ejecutivo que ampliaba su composición de cinco a nueve integrantes. En septiembre, el mandamás incluso llegó a acusar a Cristina Kirchner de orquestar un «golpe judicial» en su contra.
Tras el golpazo electoral, el sureño designó a Soledad Boggio como nueva secretaria General de la Gobernación, en reemplazo de Cecilia María Borselli; a Christian Andrés Brizic, al frente de la Agencia Santacruceña de Ingresos Públicos (ASIP); y a Juan Carlos Berasaluce como titular de Distrigas SA. “Es tiempo de renovar, oxigenar y mejorar la administración pública”, planteó el cacique durante el acto.
Norteños, con la guardia en alto
Al otro extremo del país, el salteño Gustavo Sáenz también aprovechó los resultados electorales para acomodar piezas de su gestión. De extracción peronista, Sáenz está enfrentado a la conducción de Cristina Kirchner en el partido y provincializó a su espacio, Por la unidad de los Salteños. En octubre, cayó frente a la tropa presidencial, pero retuvo una banca en Diputados y consiguió una, la de Flavia Royón, en el Senado.
A mediados de diciembre, el norteño oficializó a los nuevos nombres de su equipo con el objetivo de oxigenar a su administración y blindarse ante la avanzada violeta, que quedó bien posicionada para dar la pelea en 2027. Sergio Camacho, quien se desempeñaba en el Ministerio de Infraestructura, asumió como jefe de Gabinete, una nueva cartera. Ignacio Jarsún, que estaba al frente de la Sapem Aguas del Norte, juró como ministro de Gobierno y Justicia; mientras que Ignacio Lupión, expresidente de la Sociedad Rural, está ahora al frente del ministerio de la Producción y Minería. Por el turno de las secretarias, Javier Mónico fue a Justicia, Gustavo Carrizo a Minería y Oriana Névora a Gobierno.
Similares labores atarean al misionero Hugo Passalacqua, otro de los derrotados el 26-O. Su fuerza, el Frente Renovador de la Concordia, con Carlos Rovira a la cabeza, es uno de los provincialismos emblemáticos. Este año ganó los comicios vernáculos por escaso margen y cayó derrotado en los nacionales frente a La Libertad Avanza. La situación encendió las alarmas en el pago chico. Con más de 20 años en el poder, la escudería empieza a sufrir el desgaste de una administración longeva y mira con temor el 2027.
El último mes, Passalacqua puso en funciones a Carlos Sartori como ministro coordinador de Gabinete, en reemplazo de Kiko Llera, y a Nicolás Enrique Mazal como presidente del Directorio de la Dirección Provincial de Vialidad. También designó a Manuel “Manolo” Sánchez en el área de Derechos Económicos, Sociales y Culturales y a Astrid Baetke como subsecretaria de Juventud, ambos bajo la órbita del Ministerio de Desarrollo Social. Por último, colocó a Ricardo Maciel al frente de la Dirección de Yerba Mate.
Dentro de las filas roviristas cunde la inquietud. La vieja guardia ve cómo la amplitud del espacio empieza a licuar su identidad originaria. Actualmente se libra una pulseada velada entre los dirigentes más antiguos y la juventud referenciada en el Frente Renovador NEO, un intento por refrescar al espacio que hasta incluye el reclutamiento de libertarios que no reportan a LLA. Hasta aquí, el PRO y la UCR no habían podido motorizar una oposición potente al ingeniero Rovira. Tampoco el PJ. De hecho, muchos de sus dirigentes forman parte del oficialismo misionero.
Ahora, la irrupción de los violetas, con agenda propia, militancia y altos niveles de aceptación, pone en jaque la hegemonía renovadora. De todos modos, el pacto entre Rovira y el Gobierno nacional se sostiene contra viento y marea. Los legisladores roviristas suelen ser custodios de los proyectos oficialistas en el Congreso y sus votos fueron clave para el Presupuesto 2026.








