Irma Lima habló por primera vez tras el hallazgo del cuerpo de su hijo en la casa de Cristian Graf, su excompañero de colegio, 41 años después de ser asesinado.
Respecto a las sospechas que recaen sobre Graf, la madre de la víctima expresó: “Sé que lo mató, nada más, quiero saber por qué, qué pasó. No puede ser una persona que esté suelta, que no esté detenida. ¿Y nosotros qué somos? Nos matan los hijos, ¿nos tenemos que quedar como estamos? Así estoy yo, con pena, llorando, recordando lo bueno que era, era estudioso, deportista”.
“Si él no lo mató, ¿quién lo mató? Apareció en su casa” enfatizó y repitió: “Pido justicia, que lo detengan por favor, que lo detengan ya”.
La mujer, que actualmente tiene 87 años, contó que mantuvo “intacto” el cuarto de su hijo desaparecido en 1984, con la esperanza de que regresara tras décadas de espera. “Tengo sus medallas, todo, sin palabras, pido justicia nada más”.
Al hablar sobre cómo fueron estos 41 años de espera, expresó: “Fue desesperante. Desde el balcón miraba por la ventana a ver si volvía. Con mi marido lo esperábamos para cenar. Ahora no lo tengo más”.
En ese sentido, Irma recordó cómo su marido iba a buscarlo cada vez que le daban aviso sobre el posible paradero del joven de 16 años: “Salía volando porque le decían: ‘Me parece, puede ser Diego, puede ser Diego’. Llegaba y no era, y volvía de vuelta, se iba en bicicleta. Yo acá mirando desde el balcón, la ventana de vidrio que me parecía que volvía, que venía y nunca más vino”.
Cristina Graf, el principal sospechoso, había dicho ante la prensa que “le habían puesto el cuerpo de Diego en el jardín”. Al respecto, Irma fue contundente: “No tiene por qué estar suelto, puede volver a hacer lo mismo que le pasó a mi hijo. Justicia y justicia, nada más pido”.
El crimen de Diego Fernández Lima en Coghlan
Diego Fernández Lima desapareció el 26 de julio de 1984. Después de almorzar, le pidió a su madre, Irma, dinero para tomar el colectivo. Le dijo que iba a visitar a un amigo. El adolescente, que tenía 16 años, no volvió más a su casa. La última vez que se lo vio fue en la esquina de Monroe y Naón.
Sus restos fueron descubiertos en mayo de este año, cuando parte del terreno trasero de la casa ubicada en avenida Congreso 3742 se desmoronó mientras construían una medianera.
Los forenses determinaron que el cuerpo – por entonces un N.N. – había recibido una puñalada mortal en la cuarta costilla derecha. Además, detectaron marcas en los brazos y piernas, lo que evidenciaba que habían intentado descuartizarlo con un serrucho.
Tres meses después se reveló que los restos pertenecían a Diego. Se supo también que esa casa pertenecía a la familia de Cristian Graf y que el principal sospechoso seguía viviendo en el mismo lugar.








