El nuevo esquema elimina la segmentación por ingresos y establece que la ayuda estatal para luz y gas solo llegará a los hogares que se inscriban y superen evaluaciones socioeconómicas, con topes de consumo y controles periódicos a partir de 2026.

En el comienzo de este 2026, el sistema de subsidios a la energía en Argentina cambiará de forma sustancial. El Gobierno nacional oficializó un nuevo esquema que reemplaza la segmentación por niveles de ingresos y establece un régimen de asistencia focalizada, que estará destinado únicamente a los hogares que soliciten el beneficio y acrediten una situación socioeconómica compatible con la ayuda estatal.
La reforma fue implementada mediante el Decreto 943/2025 y pone fin al esquema de transición vigente desde 2024. Con esta decisión, el Ejecutivo busca reducir el gasto público asociado a los subsidios, eliminar superposiciones y reforzar los mecanismos de control para evitar que la asistencia llegue a sectores que pueden afrontar el costo total de los servicios.
El nuevo Sistema de Subsidios Energéticos Focalizados (SEF) elimina los niveles N1, N2 y N3 y establece que el acceso al beneficio ya no será automático. Los hogares interesados deberán inscribirse y someterse a evaluaciones periódicas, que contemplarán ingresos, situación patrimonial y datos fiscales. Solo podrán acceder quienes no superen el equivalente a tres Canastas Básicas Totales para un hogar tipo, según los parámetros del Indec.
El esquema mantiene la cobertura para algunos grupos considerados prioritarios, como las familias con Certificado de Vivienda del ReNaBaP, los veteranos de la guerra de Malvinas y los hogares con personas con discapacidad. Sin embargo, incluso en estos casos el subsidio será revisable y podrá ser retirado si se detectan inconsistencias o cambios en la situación económica del beneficiario.
Una de las principales novedades es la unificación de todos los subsidios energéticos nacionales bajo un mismo sistema. El SEF abarcará la electricidad, el gas natural por redes, el gas propano indiluido y las garrafas de GLP. Como parte de esta reestructuración, se disolverán programas vigentes como el Programa Hogar y la Tarifa Social Federal de Gas, con el argumento de ordenar el esquema y evitar inequidades.
En cuanto al consumo subsidiado, el nuevo régimen fija límites mensuales. Para la electricidad, el beneficio alcanzará hasta 300 kilovatios hora en los meses de mayor demanda y 150 kWh en los períodos de menor consumo, con posibles adecuaciones según la región. En el caso del gas, se mantendrán los bloques por zona climática, aunque todo exceso se facturará a tarifa plena.
El nivel de asistencia también será modificado. El Estado cubrirá el 50% del costo del consumo base tanto en luz como en gas, y durante 2026 se aplicará una bonificación adicional y transitoria de hasta el 25% para amortiguar el impacto del nuevo esquema en las facturas. Ese refuerzo se reducirá de forma progresiva a lo largo del año.
La Secretaría de Energía será la encargada de administrar el sistema y contará con amplias facultades para cruzar datos con otros organismos, auditar padrones y ajustar las condiciones del beneficio. De este modo, el Gobierno deja en claro que los subsidios energéticos dejarán de ser un derecho generalizado y pasarán a ser una asistencia focalizada, condicionada y sujeta a control permanente.

