ORO: EL «GAMBITO DE DAMA» DE ALGUNOS BANCOS CENTRALES QUE PODRÍA REPLICAR EL BCRA

 

La fiebre del oro entre los bancos centrales ha agudizado el ingenio a la hora de diversificar las reservas internacionales y las compras del metal precioso. Una tendencia que podría replicar el banco central argentino.

oro.
irene zaera.
En la última década los bancos centrales del mundo vienen diversificando sus reservas internacionales, donde el oro ha sido el gran ganador. En los últimos tres años aumentaron sus reservas de oro en más de 1.000 toneladas por año cuando, en promedio, cuando entre 2010 y 2021 lo venían haciendo a un ritmo anual de 473 toneladas. El año pasado fue la tercera mayor expansión de las reservas de oro de los bancos centrales registrada, siendo solo 6,2 toneladas menos que en 2023 y 91 toneladas menos que el máximo histórico establecido en 2022 (1.136 toneladas). Vale recordar que 2022 fue el nivel más alto de compras netas registrado, que se remonta a 1950, incluso desde la suspensión de la convertibilidad del dólar en oro en 1971.

En este marco de cierto furor mundial por el oro, que llevó su cotización por encima de los u$s3.400 la onza, los bancos centrales se esfuerzan por aumentar sus reservas de oro, y muchos están recurriendo a la producción minera nacional para ahorrar dinero, apoyar a la industria local y ampliar sus reservas. En general, los bancos centrales suelen comprar oro a través del mercado extrabursátil global, sin embargo, algunos bancos obtienen oro directamente de minas nacionales, evitando el mercado internacional. Según explica Shaokai Fan, experto mundial de este segmento del mercado, algunos bancos centrales, especialmente en África y América Latina, están empezando a comprar oro directamente de minas de oro nacionales de pequeña escala, que han proliferado debido a su mayor precio.

Entre los bancos centrales que compran oro de producción local se incluyen Colombia, Tanzania, Zambia, Mongolia, Ecuador y Filipinas. Mientras que Kazajistán, Rusia y Uzbekistán llevan mucho tiempo utilizando oro local para aumentar sus reservas. Vale destacar también que recientemente Ghana firmó acuerdos con varias empresas mineras del país para comprar el 20% de su producción.

Además, en la última Encuesta del WCG, 19 bancos centrales indicaron que adquirieron oro de mineros artesanales y de pequeña escala locales con moneda nacional, lo que representa un aumento con respecto a los 14 de la encuesta anterior.

Oro: el poder de fuego de los bancos centrales y los mineros locales

No debe soslayarse que muchas de las minas que abastecen a los bancos centrales son operaciones pequeñas. Ocurre que comprar oro extraído localmente también ahorra dinero, ya que los mineros locales suelen venderlo a sus bancos centrales con un ligero descuento. En algunos casos, estos acuerdos son voluntarios, ya que los pequeños operadores mineros se alegran de tener un cliente confiable y estable. Sin embargo, los mineros a menudo están obligados a vender oro al banco central de su país a bajo precio. Es el ejemplo del gobierno de Tanzania que meses atrás ordenó que todos los exportadores, mineros y comerciantes de oro reservaran al menos el 20% de su producción para venderla al banco central. Claro que la otra cara de la moneda indica que estas compras del banco central pueden dar un impulso a los pequeños mineros. Ocurre que los bancos centrales pueden aprovechar su enorme “poder de fuego” para beneficiar a estos mineros artesanales y de pequeña escala, ya que contar con un comprador creíble y a gran escala, como el banco central, les brinda a los pequeños mineros una salida legal y justa para vender su oro.

Desde la perspectiva gubernamental, el programa de compras facilita la regulación de estos pequeños operadores mineros. En muchos casos, las pequeñas minas operan en zonas remotas con escasa supervisión. En algunos casos, están gestionadas por organizaciones criminales. Según Fan, las compras del banco central no solo desvían los flujos de las redes criminales, sino que también mejoran la trazabilidad y la rendición de cuentas. Pero, además, comprar oro de minas locales ofrece a los bancos centrales ahorros adicionales al eliminar los costos de envío y las tarifas bancarias, aunque puede conllevar costos adicionales. Hay que explicar que, para servir como activo de reserva, el oro debe cumplir con los estándares de pureza London Good Delivery (LGD). Entonces, si un país no cuenta con capacidad de refinación LGD a nivel nacional, el oro debe enviarse al extranjero para su refinación. Por ejemplo, algunos países, incluidos Filipinas y Kazajstán, tienen refinerías certificadas LGD.

Los analistas también destacan que comprar oro localmente ofrece a los bancos centrales otra ventaja: pueden evitar gastar dólares. Si bien todos los bancos centrales poseen dólares en sus reservas, dado que son la moneda de reserva mundial, a algunos países les resulta difícil ampliar sus reservas totales si deben gastar dólares para comprar oro. Así intercambian un activo de reserva por otro. Por lo tanto, comprar localmente en la moneda nacional elimina este problema. De ahí que los bancos centrales pueden aumentar sus reservas usando la moneda local y, por lo tanto, no sacrificar otro activo de reserva para aumentar tus reservas de oro.

Algo que podría empezar a evaluar el Banco Central (BCRA) argentino ya que hay producción local y podría ahorrar divisas y reducir costos.

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