El mercado parece apostar a un conflicto moderado y corto. Claro que mucho de lo que pueda pasar depende de lo que pase en Irán. Trump tiene un mes para terminar este conflicto, que de por sí eleva los riesgos para el precio del petróleo.
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Expertos sostienen que el mercado está bien abastecido, y es improbable que Irán sufra una interrupción grave y prolongada, lo que hace improbable una crisis petrolera total.
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- Por un lado, un bloqueo parcial de las exportaciones de petróleo iraníes tendría un efecto limitado con subas iniciales de unos 5-10 dólares por barril que se moderarían con el tiempo.
- En cambio, un bloqueo completo como el de Venezuela podría desembocar en una escalada descontrolada a nivel regional que dispararía los precios del gas y el petróleo.
- Mientras que una presión militar intermitente de EEUU podría aumentar los precios del barril en 5-10 dólares a corto plazo, con efectos más moderados a mayor largo plazo y para el gas natural.
- Pero una escalada militar descontrolada conllevaría fuertes aumentos del precio del petróleo y el gas natural, pero el actual estado de buen abastecimiento de los mercados limitaría su magnitud y duración.
En esa línea la especialista de Oxford Economics, Bridget Payne, publicó un informe en el que afirma que “el mercado está bien abastecido, y es improbable que Irán sufra una interrupción grave y prolongada, lo que hace improbable una crisis petrolera total. Esto se refleja en la reacción del mercado: el Brent subió a alrededor de 80 dólares por barril ante el impacto inicial antes de estabilizarse cerca de los 78 dólares, lo que sugiere que los mercados están descontando la interrupción, pero no un cierre prolongado que provoque una escasez importante”, señaló.
Hoy, mientras se desarrolla el conflicto en Medio Oriente, la evaluación de los expertos es que las acciones militares y las sanciones energéticas contra Irán son finalistas, tratan de forzar concesiones en los ámbitos señalados. Mientras éstas no se produzcan, persiste el riesgo de que se reproduzcan. EEUU e Israel han atacado en el pasado y se disponen a hacerlo de nuevo. Mientras persista la amenaza existencial iraní, las acciones militares se desarrollarán en alguno de los escenarios analizados.
“Las novedades de las actuales tensiones frente a los ataques de octubre de 2024 y de junio de 2025 son tanto de orden geopolítico como energético”, destacan Arteaga y Escribano. Por un lado, la presidencia Trump introduce un elemento de mayor imprevisibilidad que eleva la prima de riesgo del precio del petróleo y puede tensionar también los mercados del gas natural por el papel de Qatar como exportador clave de GNL. “La experiencia del bloqueo petrolero a Venezuela, la captura de Maduro y las confiscaciones de petroleros de la flota fantasma por EEUU y sus aliados introducen nuevas variables en los escenarios existentes que aconsejan su actualización”. En sentido contrario, los fundamentales de un mercado del petróleo holgadamente abastecido, niveles de capacidad ociosa elevados y una estrategia de la OPEP más proclive a no perder cuota de mercado limitan el impacto potencial en los precios para todos los escenarios analizados. En forma semejante, el GNL estadounidense reduce las tensiones potenciales de precios sobre el gas natural, aunque supongan una fuerte concentración de las importaciones europeas que menoscaba la autonomía estratégica de la UE. Veamos, con más profundidad los escenarios que contemplan los analistas.
En el caso de un escenario de bloqueo completo por parte de EEUU como el aplicado en Venezuela parece muy complicado de alcanzar sin desembocar en una confrontación total que llevaría a los precios del petróleo a dispararse y tensionaría los mercados de GNL. En cambio, un bloqueo parcial, con abordajes y confiscaciones esporádicas de petroleros de la flota fantasma iraní tendría un efecto limitado sobre el mercado del petróleo y no debería afectar demasiado al GNL, del que Irán no es exportador. Mientras que un escenario de presión militar intermitente por parte estadounidense podría elevar los precios del barril de petróleo en unos 5-10 dólares a corto plazo y de manera temporal, teniendo efectos más moderados a largo plazo y sobre los mercados de GNL. Pero en el caso de una escalada militar descontrolada conllevaría fuertes aumentos de precio del petróleo y algo menos del gas natural, que dependerán de las consecuencias que tengan sobre la estrategia iraní. Una apuesta por el pragmatismo y las negociaciones supondrían aumentos iniciales superiores a los 10 dólares por barril que se moderarían con el avance del proceso negociador. Una respuesta agresiva con represalias sobre los productores y corredores regionales llevaría a subas más duraderas que podrían situarse en el entorno de los 15 dólares por barril. Si los ataques dieran lugar a una situación de caos interno en Irán, el colapso de la producción iraní y el grave deterioro de la estabilidad en Medio Oriente provocarían mayores y más prolongadas subas de precios que probablemente llevarían el barril al entorno de los 100 dólares o incluso por encima en función de la intensidad de la escalada. No obstante, parece que el actual estado de buen abastecimiento de los mercados del petróleo y el gas no conllevaría subas hasta los niveles causados por la invasión rusa de Ucrania, cuando el barril de Brent rozó los 130 dólares y el TTF superó los 300 euros/MWh.
El mercado está apostando por una resolución rápida. Esa es la clave. Si el conflicto se cierra antes de un mes, el impacto macro será limitado y el ciclo de recortes de la tasa de interés en EEUU podría mantenerse intacto. Pero si el petróleo se consolida por encima de 75-80 dólares, el foco cambiará radicalmente: de cuándo bajan tasas a si vuelven las subas. Por ello, los operadores consideran que Trump tiene menos de un mes para poner fin al conflicto con Irán o perderá su batalla contra la inflación (y los recortes de tasas de la Fed). En este contexto, los gestores aconsejan mantener exposición selectiva a energía como cobertura táctica y evitar sobre-ponderaciones en sectores altamente sensibles a las tasas hasta que el escenario se aclare.




