Si bien los analistas coincidieron en que la modificación del esquema representa una mejora respecto al sistema que venció en diciembre, también esperan una mayor presión sobre el tipo de cambio, debido a la compra de reservas comprometida. El impacto en la inflación y las tasas en pesos.
Debutan las nuevas bandas cambiarias y hay expectativa en la city sobre la reacción del dólar
El dólar global sube en el inicio del 2026, tras su mayor caída anual en ocho años

El dólar, la tasa y la inflación bajo la lupa de los analistas de la city.
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La presión sobre el dólar en enero
De todas maneras, se mostró escéptico de que dólar «vaya a caer nominalmente», un elemento que juzgó necesario para que el BCRA pueda comprar dólares. Y ahondó, en diálogo con este medio: «Con un tipo de cambio a 5% del techo de la banda, cualquier demanda extra que se le ponga hace que enseguida llegue al techo y que el Banco Central termine vendiendo, al contrario de lo que necesita hacer«.
«Si viene un cambio en la demanda estacional de dinero que puede estar explicando esta dinámica, habrá que ver si el Banco Central en enero empieza a comprar dólares como lo dijo el 15 de diciembre o mantiene esta postura de ventas. En función de uno u otro escenario el tipo de cambio se tendería a acelerar«, argumentó el ejecutivo del Bapro. Y agregó: «Resuelto eso, obviamente qué pasa con el dólar va a ser significativo para la inflación«.
La inflación persistente
Ritorto afirmó que el foco del Gobierno «sigue puesto en sostener la desinflación». Por ese motivo, «la señal es que la expansión monetaria va a ser acotada y consistente con lo que demande la economía, lo que ayuda a mantener el anclaje nominal, siempre que el esquema se sostenga en el tiempo».
Por su parte, Buteler explicó que «la inflación está rondando el 2% y con todos los aumentos que siguen, como las actualizaciones de tarifas y demás, es un punto difícil de romper». Y agregó: «En ese rango parece que cuesta poder hacerlo bajar a los niveles que el gobierno quiere«.
De manera similar, Rajnerman argumentó que «la inflación siguió al alza en diciembre», con un incremento «que podría estar incluso por encima del 2,5%». Y aclaró que «si bien diciembre suele ser estacionalmente un mes más movido que enero en materia de precios, a priori no hay grandes motivos para que la inflación baje«.
Según la Gerencia de Estudios Económicos del Banco Provincia «el desafío de 2026 será administrar un equilibrio fino entre consolidación fiscal, desinflación y estabilidad cambiaria». En este sentido, argumentaron que el Gobierno anunció para 2026 una serie de medidas que «implican una reducción permanente de recursos cercana a 0,7 puntos del PBI» y que para contrarrestar esa merma de recursos, el gobierno dispone de dos partidas principales: subsidios e impuestos a los combustibles.
«Los aumentos en combustibles y tarifas presionan sobre el IPC en el corto plazo (de llevarse a cabo la totalidad de aumentos en naftas y tarifas el impacto hubiera sido de 1,2 puntos en el IPC de enero) y, en un esquema cambiario que se ajusta por inflación pasada, pueden tensionar las expectativas devaluatorias y poner a prueba la consistencia del ancla nominal«, argumentó.
La tensión sobre las tasas
Con el aumento estacional de la demanda de pesos y la fuerte suba de las cauciones, Rajnerman afirmó a este medio que en enero va a depender «concretamente si flexibilizan o no el esquema de encajes».
Y detalló: «A fin de noviembre habían bajado 3,5 puntos de los encajes para las cuentas corrientes, con la idea de seguir progresivamente reduciéndolos, eso habilitaría un poco más de pesos en la calle, si hay más pesos en la calle los bancos tienden a prestar más barato y en ese marco las tasas podrían comprimir un poco».
De acuerdo a PPI, «los bancos van agotando los pulmones de liquidez: la Cuenta Corriente en el BCRA, los depósitos del Tesoro en el BCRA (demandan pesos o no renuevan en las licitaciones) y del saldo del BCRA de operaciones de corto plazo o ‘repo’«. De hecho, actualmente «el único pulmón que les queda disponible es el saldo del BCRA de operaciones de repo».
Como consecuencia, «el cercano agotamiento de esta fuente es lo que probablemente forzó a entidades a ir a la rueda de caución, presionándola fuertemente al alza durante el cierre de la rueda» del jueves, cuando alcanzó una tasa de 140%.
Por su parte, Ritorto aclaró que «las tasas en pesos podrían acompañar gradualmente la baja de la inflación, pero sin perder atractivo real, porque el propio esquema necesita que la demanda de pesos se mantenga«. Buteler llegó a una conclusión parecida: «Las tasas tienen un piso que es la inflación, necesitan mantener tasas reales, sobre todo si quieren que el tipo de cambio no presione«.
Justamente, en sus lineamientos de las políticas monetaria, cambiaria, financiera y crediticia para 2026 publicados este lunes, el BCRA afirmó «que continuará avanzando con el proceso de normalización de la política de encajes bancarios«. Sin embargo, también se aclaró que «mientras la inflación observada se mantenga por encima de la inflación internacional, el BCRA mantendrá un sesgo monetario contractivo respecto de la trayectoria de la demanda de dinero estimada en su Programa Monetario para 2026″.





