Pasan los gobiernos, pasan las generaciones, crecen las ciudades, pero el proyecto del segundo puente entre Chaco y Corrientes sigue estando solo en carpetas. Así, desde hace al menos tres décadas. Con el inicio de un nuevo año se renuevan las esperanzas, aunque cada vez más morigeradas.
Después de aquella campaña presidencial y gubernamental de finales de 2023, y a partir de los resultados electorales, el proyecto de segundo Puente quedó nuevamente en el freezer. Pasó un año 2024 de Gobierno de Javier Milei con duro freno a las obras públicas en el país. Así, menos chances aún para un proyecto de enorme envergadura.
El financiamiento en aquella oportunidad “inminente” de 2023 venía del lado del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Una vía que siempre está a mano en este tema del segundo puente. El Gobierno libertario ratificó en su momento que si hay obra, debe ser con financiamiento exterior y se ratificó esa chance desde el BID.
En 2023 el BID había aprobado una línea de crédito para proyectos de inversión (CCLIP) de US$ 700 millones y un primer préstamo individual de US$ 345 millones bajo esta línea para la construcción del nuevo puente y la infraestructura de acceso en ambas orillas.
“Serán beneficiarios casi 870.000 habitantes en la zona de influencia directa del programa. En particular, se beneficiarán 88.000 personas por día que serán usuarias directas de la nueva infraestructura. Además, serán beneficiarios indirectos 9.500.000 habitantes, de los cuales el 51% son mujeres y el 49% hombres”, había planteado en un comunicado oficial el propio Banco.
Nuevamente se destacó que es necesaria y justificada la obra porque el puente General Belgrano, que une las capitales de Resistencia y Corrientes, inaugurado en 1973, “se ve fuertemente limitado por su capacidad vial, las restricciones de peso y el tráfico urbano que enfrenta”, plantearon. Esta situación lo convierte “en un cuello de botella para la conectividad urbana y de la logística regional”.
Una realidad que todos los días lo saben, viven y sobreviven quienes utilizan el puente para ir a estudiar, trabajar, curarse o simplemente viajar.
¿En el olvido?
“¿El segundo puente con Chaco es un proyecto olvidado?”, consultó recientemente época al ministro de Obras y Servicios Públicos de Corrientes, Claudio Polich. Su respuesta fue categórica: “No, no es un proyecto descartado porque es una necesidad”.
Al respecto, recordó que “el puente de vinculación con Chaco es una obra que en su momento se hablaba de que ya empezaba, incluso apuraron convenios, en el marco de la campaña electoral”, indicó.
En este marco, Polich también reconoció que “los estudios que se hicieron del impacto socioambiental y demás están vigentes y son importantes”, dijo, pero dejó una advertencia: “Lo que tienen este tipo de estudios es que una cuestión es trabajar con el escenario actual y otra cosa es querer aplicar el mismo estudio que se hizo, pero dentro de 10 años porque cambia absolutamente el contexto. A veces no prescribe, sino que lo que cambió es el paisaje”, resaltó.
Sobre esto último, el ministro agregó: “Cambia el contexto, por ejemplo, vos establecías determinada obra, pero en donde había nada, ahora hay un asentamiento; donde se establecía una avenida ahora ya hay gente viviendo en ese lugar. Es decir, cambió el paisaje y eso afecta mucho a todo proyecto de envergadura”, explicó.
“Esto nos pasa con las obras que están proyectadas hace mucho tiempo y que por ahí a veces aparece la urgencia de la ejecución del presupuesto, porque habilitan un tramo de la fuente de financiamiento, que generalmente son internacionales. Y ahí tenés que salir a desempolvar proyectos y avanzar, pero cuando te das cuenta, te vas al lugar y ya nada es igual. Nos pasa acá, con el proyecto de la autovía de la Ruta 12”, indicó.


