El organismo había definido que las billeteras virtuales tributaran desde este año el Impuesto al Cheque. Ahora, la marcha atrás del Gobierno abrió un nuevo capítulo.
Asimismo, las que sí siguen dentro del «padrón de contribuyentes», tal como lo están desde fines de 2024, son las billeteras cripto.
El Impuesto al Cheque retiene el 1,2% de las transacciones financieras: mitad al emisor de los fondos y mitad al receptor, siempre y cuando al menos uno de los participantes sea una persona jurídica. Por lo tanto, si se aplicase a billeteras virtuales, afectaría a muchos comercios y pymes que las utilizan para cobrar a sus clientes o pagar a proveedores.
La marcha atrás generó un alivio en estas entidades, ya que hubiese desencadenado un incremento de costos, que potencialmente podría haber afectado las comisiones que afrontan los usuarios.
Además, hubiese vuelto a modificar los incentivos de la competencia entre bancos y fintech. Una mayor carga impositiva generaría nuevas discusiones en torno al marco regulatorio de las billeteras virtuales, quienes acusan cada vez más obligaciones de pagos.
La inclusión de los PSP en el tributo implica un cambio respecto del tratamiento previo, que equiparaba a bancos y billeteras no bancarias bajo el criterio de exención. El retorno al pago del impuesto genera nuevas discusiones sobre el marco regulatorio aplicable a las fintech, en un contexto de creciente participación en pagos, transferencias y consumo.
Al respecto, todavía permanece la expectativa por la postura de Mercado Pago, que concentra cerca de dos tercios del mercado local de billeteras, y podría cambiar radicalmente el diálogo con el Estado.





