El animal hizo de la vivienda su nuevo hogar y sorprendió a sus habitantes con su reacción. La inusual secuencia quedó registrada en un video.
La última visita del reptil ocurrió este mismo lunes, cuando cerca del mediodía los habitantes de la casa se encontraron con el lagarto descansando serenamente sobre el césped. Luego de pasar algunos minutos bajo los rayos del sol, aprovechó a comer algunas uvas que le convidaron y se retiró.
Lagarto overo: qué come y dónde vive
El lagarto overo es completamente inofensivo y no suele acercarse demasiado a los humanos, por lo que su actitud sin dudas sorprendió a todos los vecinos de la zona. Dentro del ecosistema, son grandes aliados para combatir insectos y plagas. Su dieta es omnívora, lo que los lleva a alimentarse de roedores, pájaros, huevos y frutos, entre otras cosas.
El lagarto overo es el reptil de mayor tamaño que habita en la provincia de Buenos Aires y, dentro de su especie, es el único que puede observarse en La Plata. Su longitud puede pasar el metro y medio, y se caracteriza por una cola larga con anillos bien definidos. Su piel presenta un tono verde oscuro, casi negro, salpicado por manchas blancas desparejas. En el caso de los machos, suelen ser de mayor tamaño que las hembras y se distinguen por tener una papada más desarrollada.
De acuerdo con investigadores de la Universidad Nacional de La Plata y del Conicet, este animal tiene una gran capacidad de adaptación y puede desenvolverse en distintos entornos. Sin embargo, suele inclinarse por espacios húmedos y cercanos a arroyos, lagunas o cursos de agua. En sectores periurbanos es habitual verlo en patios, jardines o parques, donde encuentra refugio con facilidad. Allí acostumbra a excavar galerías poco profundas debajo de piedras, troncos, chapas o restos de materiales, que utiliza como escondite.
Durante los meses de diciembre a marzo es cuando más se lo suele ver, ya que atraviesa su etapa reproductiva. En ese período aumentan los enfrentamientos entre machos y también las persecuciones en busca de hembras. Estas pueden poner entre 20 y 50 huevos en cavidades subterráneas, que a veces construyen ellas mismas o que aprovechan de otras especies, como las vizcachas.



