La experiencia del país vecino permite algunos aprendizajes para una reforma a nivel local, donde el problema no es la «casta política», señaló el director ejecutivo de Ceres, Ignacio Munyo.
Uruguay se enfrenta a un escenario complejo que superpone un déficit elevado, el inexistente margen para subir impuestos —más allá de algunos “movimientos fiscales” llevados a cabo por el gobierno— y la necesidad cada vez más acuciante de mejorar la competitividad. En ese contexto, la desburocratización y simplificación del Estado es señalada como el camino indispensable a seguir, y el ejemplo del proceso que lleva a cabo Argentina aparece particularmente cercano.Más allá de la espectacularización de la motosierra y la “eliminación” de ministerios al grito de “¡afuera!” por parte de Javier Milei, Uruguay necesita avanzar en su propia reforma del Estado y puede seguir algunos aprendizajes de la experiencia argentina. Esa es la premisa con la que el director ejecutivo del Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social (Ceres), Ignacio Munyo, conversó con el secretario de Simplificación del Estado (2024) y Desregulación (2025) del país vecino, Martín Rossi; y sobre ello profundizó en diálogo con Ámbito.