La vicepresidenta expresó duras críticas hacia Ariel Lijo, candidato promovido por el Gobierno, cuestionando su idoneidad para integrar la Corte Suprema, a pocas horas de su audiencia en el Senado.

En la antesala de la audiencia del Senado donde se revisará la candidatura de Ariel Lijo a la Corte Suprema, la vicepresidenta Victoria Villarruel dejó en claro su rotunda oposición. Durante un almuerzo en el Colegio de Abogados, Villarruel expresó su desacuerdo con la postulación impulsada por Javier Milei, destacando la falta de cualificaciones de Lijo para ocupar el cargo en el máximo tribunal del país.
«Hubiera querido tener un candidato sólido y que nos represente, con la mejor sabiduría y rectitud posible. No creo que sea el caso», afirmó Villarruel ante una audiencia compuesta por unos 140 miembros del Colegio de Abogados de la Ciudad.
La vicepresidenta también mencionó que la candidatura de Lijo ha generado divisiones profundas, indicando que «es un juez que ha lesionado mucho los vínculos a raíz de su candidatura, entre aquellos que están a favor o en contra».

Este pronunciamiento se produce en medio de crecientes tensiones entre Villarruel y la Casa Rosada, que se manifestaron en intercambios públicos y en la reciente controversia por el aumento salarial de los senadores, una medida que provocó la ira del presidente Milei, quien responsabilizó indirectamente a la vicepresidenta.
Villarruel, quien ya había manifestado su oposición a Lijo en marzo, reiteró su postura en este evento, subrayando la importancia de contar con un candidato que ofrezca garantías de seguridad jurídica. «No ha sido la mejor elección. Ha sido una candidatura que es controversial», agregó.
La vicepresidenta también dejó entrever sus diferencias con la política exterior del Gobierno y confirmó que el oficialismo tiene intenciones de ampliar el número de miembros de la Corte Suprema, algo que se debatirá en los próximos meses.

Por su parte, el Colegio de Abogados, presidido por el radical liberal Alberto Garay, también impugnó la candidatura de Lijo, señalando en un informe de 14 páginas que el juez federal «no es apto para cubrir la vacante de la Corte Suprema», resaltando, además, las críticas sobre sus «magros resultados académicos» y la morosidad en la resolución de causas.
En contraste, el Colegio apoyó la nominación de Manuel García Mansilla, uno de sus socios, para integrar la Corte Suprema. Durante su intervención, Villarruel destacó la importancia del trabajo de los abogados en la preservación de una justicia imparcial, diferenciándola de una oligarquía.
En este tenso contexto, la relación entre la vicepresidenta y el presidente sigue siendo objeto de especulaciones, aunque Villarruel se apresuró a aclarar que, pese a las diferencias, mantiene su lealtad al Gobierno: «No hay un Gobierno que esté viviendo una pelea en su seno. Está viviendo su maduración mientras está en el Gobierno», concluyó.

