Durante los próximos días se conocerá si Sanae Takaichi será la primera ministra del país. A favor de una tasa de interés baja, su llegada al poder se da en un momento en que el banco central busca frenar la inflación y fortalecer el yen.
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Esta situación ocurre en un marco en que la Fed bajó la tasa en septiembre y se espera que lo vuelva a hacer en octubre.
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Las dudas sobre el BoJ
En uno de los últimos informes del banco ING, el economista Chris Turner explicó que el mercado «presupone que el nuevo gobierno de Sanae Takaichi ejercerá toda su influencia para lograr una economía más sólida. Esto implicaría que el Banco de Japón presumiblemente ponga fin, si no es que revierta, su ciclo de ajuste y aplique un fuerte estímulo fiscal».
Por su parte, Harker opinó a este medio que la inversión en sectores estratégicos de la economía que planteó la política del LDP como su plataforma de campaña «se van a financiar con emisión» y se mostró escéptico de que la autoridad monetaria oponga mucha resistencia: «El BoJ no creo que haya sido muy independiente durante las ‘Abenomics’. Si tenía algo de independencia, creo que la perderá«.
En este sentido, los mercados ahora solamente estiman una probabilidad del 20% de un aumento de tasas en la reunión del 30 de octubre, cuando hace unas semanas esa probabilidad estaba en el 60%. Sin embargo, Turner planteó que la gran diferencia entre el gobierno de Abe y la actualidad es la inflación.
«En 2013, Japón sufría deflación y, en marzo de 2013, el nuevo gobernador del Banco de Japón, Haruhiko Kuroda, estableció un nuevo objetivo de inflación del 2%. Hoy, la inflación japonesa supera el 2%. La inflación se está convirtiendo en una de las principales preocupaciones de los votantes, y el actual gobernador del Banco de Japón, Kazuo Ueda, a tres años de su mandato, está en proceso de subir los tipos de interés y reducir el balance (de deuda) del banco central«, argumentó.
Las presiones desde EEUU
Como consecuencia de esta situación, actualmente el yen está en su nivel más bajo en seis meses en la comparativa con el dólar estadounidense, estimulando la intensificación del carry trade entre ambas divisas, una de las operaciones financieras más utilizadas en el mundo financiero debido a la históricamente baja tasa de interés del Banco de Japón. En enero de 2016, por ejemplo, la tasa fue negativa (-0,1%) y actualmente está en 0,5%.
Esta situación ocurre en un marco en que la Fed bajó en 25 puntos básicos su tasa en septiembre, hasta el rango de 4%-4,25%, y se espera que lo vuelva a hacer a fin de mes, mientras que funcionarios de la Fed afines a Trump abogan por recortes aún más agresivos. Un escenario que complicaría el carry trade si es que la autoridad monetaria japonesa decide seguir subiendo la tasa.
Para Harker, «Trump ganó el tema comercial no con los aranceles, sino por vía de la devaluación del dólar«. Como consecuencia, opinó que comenzó una «carrera de monedas» para ver «quién devalúa más rápidamente para contrarrestar eso», aun a costa de un aumento de precios. «Uno de los grandes problemas de Japón es la deflación, prefieren un 2%, 3%, 4% de inflación anual«.





