La vuelta del Senado, el avance del crimen organizado, la competencia entre Estados Unidos y China y el megapuerto de Chancay redefinen el escenario que encontrará la nueva administración.
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Keiko Fujimori deberá demostrar que el fujimorismo todavía puede ofrecer gobernabilidad en un escenario donde las reglas del juego cambiaron por completo.
Antes de que Keiko Fujimori asuma la presidencia, Perú habrá recuperado una institución ausente durante más de tres décadas. Este viernes 24 de julio jurarán los sesenta miembros de la nueva Cámara de Senadores, desaparecida tras el autogolpe de Alberto Fujimori en 1992 y suprimida definitivamente por la Constitución de 1993, que instauró un Congreso unicameral. Cuatro días después comenzará un nuevo gobierno.
Hay algo revelador en esa escena. La heredera del fujimorismo iniciará su mandato con un diseño institucional que recupera uno de los principales contrapesos que el gobierno de su padre había eliminado. Pocas imágenes resumen mejor la transformación institucional y política que atravesó el Perú desde entonces y anticipa el escenario que encontrará la nueva presidenta.

