Ocho efectivos están acusados de haber sustraído 9,5 kilos de droga que debían ser incinerados. Según la Fiscalía, habían planificado apartar los panes, reemplazarlos con bloques de yeso y colocar la cocaína en el mercado clandestino.
La Justicia Federal pidió llevar a juicio a ocho policías de Chaco acusados de integrar una organización que habría robado casi 9,5 kilos de cocaína durante un procedimiento de destrucción de estupefacientes en Colonia Benítez. Las penas solicitadas van de ocho a 15 años de prisión.
El episodio ocurrió el 18 de diciembre de 2025 en el Polígono de Tiro de la Policía del Chaco, donde se desarrollaba una quema judicial de drogas secuestradas en distintas causas federales.
De acuerdo con la acusación de los fiscales federales Patricio Sabadini y Ruth Hilgenberg, los efectivos habrían aprovechado su conocimiento del procedimiento y sus funciones dentro del operativo para apartar panes de cocaína que se encontraban bajo custodia estatal.
La maniobra quedó al descubierto a partir de una diferencia detectada durante el pesaje. Una caja que inicialmente había registrado 8,700 kilos marcó luego 7,585 kilos, es decir, 1,115 kilos menos.
Ante la irregularidad, un funcionario judicial ordenó controlar nuevamente el cargamento y requisar una camioneta policial utilizada durante el procedimiento. Allí fueron encontrados nueve panes de cocaína escondidos debajo de los asientos y entre pertenencias de los efectivos.
En total, la droga recuperada alcanzó los 9,490 kilos y fue valuada en aproximadamente $225 millones.
Un bloque de yeso y los chats que comprometen a los acusados
La investigación también reveló un dato particular: dentro de la mochila de uno de los policías encontraron un ladrillo de aparente yeso que, según la hipótesis fiscal, había sido preparado para simular un paquete de droga.
Los investigadores sostienen que los mensajes recuperados de los teléfonos muestran que la maniobra habría sido planificada previamente.
En esas conversaciones aparecen referencias a la posibilidad de “manotear” droga durante la quema, conseguir una persona que pudiera colocarla rápidamente en el mercado clandestino, llevar cinta para los paquetes y utilizar yeso para efectuar un eventual reemplazo.
Entre los intercambios incorporados a la investigación también aparece una frase atribuida a Francisco Lucas Leonel García, apodado “Black”: “Salgo de todas mis deudas con una cajita de esas”.
Para la Fiscalía, los mensajes respaldan la hipótesis de que la cocaína sustraída tenía como destino su posterior comercialización.
Penas de hasta 15 años
Los fiscales solicitaron diferentes condenas de acuerdo con el grado de participación atribuido a cada acusado.
La pena más alta, de 15 años de prisión, fue solicitada para Rubén Héctor César Alegre, señalado como presunto organizador de la maniobra.
Para Franco Andrés Ramírez pidieron 12 años; mientras que Gustavo Andrés Quizama, Néstor Ariel Urne Canteros y Juan Nicolás Almirón Núñez enfrentan pedidos de 11 años de prisión.
En tanto, para Gustavo Jesús Acosta, Gastón Ezequiel Villalba y Francisco Lucas Leonel García solicitaron penas de ocho años.
La acusación incluye delitos vinculados con la Ley 23.737 de estupefacientes y, para parte de los involucrados, el delito de peculado, debido a que la cocaína se encontraba bajo custodia estatal y debía ser destruida.
La Fiscalía también consideró como agravantes la presunta intervención organizada de tres o más personas y la condición de funcionarios públicos encargados de prevenir o perseguir delitos relacionados con el narcotráfico.

