La expansión del empleo estuvo acompañada por un aumento de la informalidad y una pérdida de puestos asalariados formales.

Los ingresos laborales en Argentina presentan diferencias significativas según la modalidad de empleo y el grado de formalización. Un informe de la consultora Equilibra, publicado por Infobae, reveló que en julio de 2026 un asalariado privado registrado cobró un promedio de $1.860.000 netos mensuales, mientras que un trabajador por cuenta propia informal percibió alrededor de $700.000 .
La diferencia también se observa entre otras categorías. Los cuentapropistas formales registraron ingresos promedio de $1.800.000 mensuales, un nivel similar al de los asalariados privados registrados. En tanto, los empleados públicos formales cobraron $1.670.000 y los asalariados informales, conocidos como trabajadores «en negro», percibieron unos $890.000.
Las cifras reflejan que la brecha de ingresos no depende exclusivamente de trabajar en relación de dependencia o de manera independiente. La registración laboral y las condiciones en las que se desarrolla cada actividad también inciden en los montos que reciben los trabajadores.
CRECIÓ LA OCUPACIÓN PERO AVANZÓ LA INFORMALIDAD
Entre el cuarto trimestre de 2023 y el segundo trimestre de 2026, la cantidad de personas ocupadas aumentó en 270.000. Sin embargo, detrás de ese resultado se produjo una transformación en la composición del mercado laboral.
Durante ese período se perdieron alrededor de 210.000 puestos formales y se incorporaron 480.000 ocupaciones informales. Dentro de este último grupo, los trabajadores por cuenta propia aumentaron en 490.000, mientras que la cantidad de asalariados informales disminuyó en 10.000.
Uno de los retrocesos más importantes se registró en el empleo asalariado privado registrado. Desde fines de 2023 desaparecieron unos 260.000 puestos de esta categoría, que acumuló 14 meses consecutivos de caída hasta julio de 2026. La industria y el comercio estuvieron entre los sectores más afectados.
El cambio en las modalidades de empleo también repercute en el dinero que reciben los trabajadores en conjunto.
Según el ejercicio realizado por Equilibra, los 490.000 cuentapropistas informales incorporados durante el período, con ingresos promedio de $700.000 mensuales, representan alrededor de $343.000 millones por mes.
En contraste, los 260.000 empleos asalariados privados registrados que se perdieron equivalían a unos $484.000 millones mensuales, si se considera una remuneración promedio de $1.860.000.
La diferencia entre ambos montos arroja una reducción estimada de $141.000 millones mensuales en los ingresos laborales asociados a esas ocupaciones. De esta manera, la incorporación de trabajadores independientes informales no compensó, en términos de masa salarial, los ingresos correspondientes a los puestos formales que desaparecieron.
La modalidad laboral también determina cuánto aportan los trabajadores y sus empleadores al sistema previsional y al Estado.
De acuerdo con el informe, un asalariado privado registrado genera alrededor de $720.000 mensuales en aportes personales y contribuciones patronales. En cambio, un monotributista de categoría D aporta menos de $70.000 por mes.
La contribución estimada de un trabajador autónomo duplica aproximadamente la de un monotributista de esa categoría. No obstante, el crecimiento de los cuentapropistas formales estuvo vinculado principalmente con la expansión del monotributo, mientras que la cantidad de autónomos se mantuvo relativamente estable.
Esto significa que dos personas con ingresos similares pueden tener una contribución muy diferente al sistema de seguridad social, según su situación laboral y tributaria.

