La decisión de Milei y Caputo de licuar salarios liquidaron el consumo masivo y ya provocó el cierre de casi 30 mil empresas y 300 mil despidos.
El presisdente Javier Milei y su ministro de Economía Luis Caputo hicieron de la licuación de salarios una de las patas centrales de su política de desinflación y en ese camino se cargaron el consumo interno lo que derivó en que miles de empresas, la mayoría de ellas pymes, debieran bajar sus persianas y en la destrucción de casi 300 mil puestos de trabajo formales.
En ese camino, todos los días se conoce la realidad de empresas a lo largo y ancho de todo el país que anuncian cierres o alertan por las crisis en que se encuentran.

