Desde la semana pasada aparecieron tibias señales de un relajamiento en el «apretón monetario». En ese marco, en la city debaten si se trata de un viraje hacia una estrategia que le de más prioridad a la actividad económica y menos a la estabilidad cambiaria.
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El BCRA, ante el eterno dilema entre priorizar la estabilidad cambiaria o la dinamización de la actividad económica.
La política monetaria del Gobierno es confusa, aunque es claro el sesgo contractivo al servicio de la estabilidad cambiaria y la desaceleración de la inflación. Frente al estancamiento del crédito en pesos, la morosidad récord, y los pobres indicadores del mercado laboral, desde la semana pasada muchos analistas comenzaron a identificar señales de que la estrategia coordinada, entre el Banco Central (BCRA) y el Tesoro, podría estar virando hacia un esquema que le de una mayor prioridad a la actividad económica. Sin embargo, otros especialistas lo ven más como un proceso de «prueba y error» para tantear el equilibrio definitivo entre el valor del dólar y las tasas de interés.
Un informe de la consultora C-P catalogó a la política monetaria como «poco transparente » y «no muy convencional». Si bien está definido como un programa de agregados monetarios, señalaron que no está claro cuál es el agregado monetario que se controla, qué nivel y trayectoria se espera para esa variable y cuáles son los desvíos de esa meta que activan una reacción de política.

