EL GASOIL ARGENTINO ES EL SEGUNDO MÁS CARO DE SUDAMÉRICA

Así surge del último informe elaborado por el estudio Montamat y Asociados, que analiza la dinámica de los precios de venta al público y las diferencias existentes en las paridades de importación de los combustibles en la región.

La estabilidad que mostraron los precios de los combustibles durante agosto no alcanzó para mejorar la posición de Argentina frente a sus vecinos.

Más allá de los movimientos puntuales registrados en los surtidores, el país continúa mostrando una particularidad dentro del mapa regional: el gasoil se mantiene entre los más caros de Sudamérica y ocupa el segundo lugar, únicamente superado por Perú.

Así surge del último informe elaborado por el estudio Montamat y Asociados, que analiza la dinámica de los precios de venta al público y las diferencias existentes en las paridades de importación de los combustibles en la región. El trabajo muestra que durante julio y agosto el mercado transitó una evolución que no necesariamente acompañó en forma directa los movimientos del petróleo internacional.

El dato resulta especialmente significativo para el gasoil por su peso dentro de la estructura productiva. A diferencia de la nafta, su valor repercute directamente sobre el transporte de cargas, la actividad agropecuaria, la logística y buena parte de los costos de producción.

De acuerdo al estudio, durante julio, los precios de las naftas y el gasoil aumentaron en promedio entre 1 y 2,5 por ciento en el país. Detrás de esos movimientos estuvieron principalmente la evolución del tipo de cambio oficial y la aplicación parcial de los incrementos pendientes del Impuesto sobre los Combustibles Líquidos y del Impuesto al Dióxido de Carbono.

Al mismo tiempo, las refinadoras encontraron cierto margen para recomponer su ecuación. El crudo Medanito había registrado durante junio valores de entre 70 y 75 dólares por barril, por debajo de algunas referencias de exportación.

Agosto presentó una fotografía diferente. Los precios exhibieron una marcada estabilidad e incluso aparecieron reducciones puntuales de entre 1 y 1,5 por ciento para la nafta súper en determinadas Estaciones de Servicio y regiones. La menor demanda interna y la decisión oficial de continuar administrando la actualización de los impuestos contribuyeron a contener los movimientos.

Sin embargo, esa relativa calma en los surtidores no significó que los combustibles locales se abarataran en la comparación internacional. El caso más evidente volvió a ser el gasoil, que con impuestos se ubicó como el segundo más caro de Sudamérica, de acuerdo con el relevamiento de la consultora.

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