Mientras el Gobierno apuesta a sostener la desinflación con una política monetaria restrictiva, el mercado advierte por señales mixtas y una inercia que mantiene al IPC en niveles elevados.
Tras la inflación de marzo, De Pablo advirtió por un factor «ausente» que podría impactar en abril
La inflación mayorista se aceleró al 3,4% en marzo, impulsada por un salto del 27,3% en petróleo y gas

Con el Gobierno insistiendo en que la inflación es un «fenómeno monetario», en línea con el FMI, se plantea hacia adelante una política monetaria lo «suficientemente restrictiva» para consolidar la desinflación.
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La inflación se mantiene con una marcada inercia alcista desde hace 10 meses. El presidente Javier Milei insiste en que es un fenómeno monetario y tras el acuerdo al que llegó el Gobierno con el Fondo Monetario Internacional (FMI) por la segunda revisión del programa, se prevé que la política monetaria se mantenga lo «suficientemente estricta para seguir apoyando el proceso subyacente de desinflación».
Para abril, el propio ministro de Economía, Luis Caputo, proyectó una baja de la inflación desde el 3,4% de marzo. La estimación es que la carne habría alcanzado un punto de equilibrio y factores estacionales como educación no tendrían un zarpazo tan importante. Sin embargo, los drivers continúan siendo locales: tarifas y carne. Otro punto importante, en medio de la guerra en Medio Oriente, fue el fuerte aumento de los combustibles, de 7,1% promedio, que tuvo una incidencia importante.

