Bravo fue señalada por un joven como presunta involucrada en los daños a su vehículo a la salida de un boliche de Resistencia. En febrero, cuando aún integraba la fuerza, había sido suspendida luego de dar positivo en un test de alcoholemia e insultar y amenazar a compañeros y superiores.

La mujer señalada por un joven como presunta responsable de vandalizar su motocicleta durante la madrugada del domingo en inmediaciones de un conocido boliche de Resistencia ya había protagonizado a principio de año un grave episodio que derivó en medidas disciplinarias dentro de la Policía del Chaco.
Se trata de una mujer de apellido Bravo, quien en febrero de este año había sido suspendida de sus funciones luego de protagonizar un altercado y, posteriormente, insultar y amenazar a compañeros y superiores dentro de una dependencia policial. En aquella oportunidad, una prueba de alcoholemia había arrojado resultado positivo.
Ahora, su apellido volvió a aparecer en una denuncia. Un joven de 23 años la señaló como una de las presuntas involucradas en los daños provocados a su Kawasaki Ninja 500 SE durante la madrugada del domingo 13 de septiembre. La identidad de las responsables, sin embargo, todavía deberá ser determinada por la investigación.
El episodio de febrero que terminó con su suspensión
El nombre de Bravo ya había tomado notoriedad en febrero de 2026 a raíz de un incidente que ocurrió cuando todavía integraba la Policía del Chaco. En aquella oportunidad, efectivos policiales acudieron ante un conflicto entre la entonces agente y una vecina de Resistencia por el volumen de la música. Tras la intervención, Bravo fue trasladada a una dependencia policial.
Una vez allí, personal de la Policía Caminera le practicó un test de alcoholemia que registró 1,66 gramos de alcohol por litro de sangre.
Mientras permanecía demorada, protagonizó otro incidente dentro de la comisaría: insultó y amenazó a compañeros y superiores, en una secuencia que quedó registrada en video y posteriormente tomó estado público.
A raíz de lo sucedido, la Jefatura de la Policía del Chaco dispuso la apertura de un sumario administrativo, la suspensión de sus funciones y la retención de sus haberes. Desde la fuerza habían considerado entonces que las conductas protagonizadas por la agente eran contrarias al respeto y a la disciplina institucional.
El episodio también había motivado la intervención correspondiente por la presunta comisión de una falta contravencional.
Siete meses después de aquel hecho, Bravo vuelve a quedar señalada en una denuncia, esta vez por los daños ocasionados a una motocicleta que no pertenecía al denunciante con quien, según la versión aportada por el damnificado, habría mantenido el conflicto previo.
Ahora será la investigación la que deberá determinar si efectivamente participó de la vandalización, identificar a la segunda mujer mencionada por los testigos y establecer las circunstancias en las que se produjeron los daños.

