El reclamo de soberanía permanece inalterable. Lo que cambió es el contexto internacional: las islas volvieron a convertirse en una pieza relevante del tablero global y eso obliga a revisar la política exterior.
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El caso Park, el antecedente que alimenta las posibles sanciones a la Selección argentina por la bandera de Malvinas

Fotografía aérea de las Islas Malvinas.
Mientras millones de argentinos celebraban la clasificación de la Selección a la final del Mundial y los jugadores levantaban una bandera con la inscripción «Las Malvinas son Argentinas», otro proceso avanza con mucha menos visibilidad, aunque con implicancias estratégicas de largo alcance. El Atlántico Sur vuelve a ocupar un valor estratégico que trasciende ampliamente la histórica disputa de soberanía entre Buenos Aires y Londres.
Para las principales potencias, las islas empiezan a ocupar un lugar relevante en un escenario marcado por la competencia entre Estados Unidos y China, el acceso a la Antártida, el desarrollo de nuevos proyectos energéticos y la disputa por recursos marítimos cada vez más escasos.

