La camiseta presenta un tramado especial en las franjas celestes, pensado como homenaje por los tres mundiales obtenidos en 1978, 1986 y 2022.

Arrancó el Mundial de Fútbol 2026 y la selección argentina sale a la cancha con camisetas con la inscripción 1893 en la nuca, justo por encima del apellido de los jugadores, que transmite una carga histórica y simbólica importante.
Lejos de ser un número técnico, remite al año en que se dio forma institucional al fútbol nacional: el 21 de febrero de 1893. Ese día, el dirigente y docente escocés Alejandro Watson Hutton, considerado el «padre del fútbol argentino», impulsó la creación de la primera liga organizada en el país.
Ese hito no solo permitió organizar los primeros torneos oficiales, sino que convirtió a la Asociación del Fútbol Argentino en la federación más antigua de Sudamérica y en la octava con mayor antigüedad a nivel mundial. Es una continuidad histórica que explica cómo se armó la estructura del fútbol que hoy celebramos.
Ubicada en la nuca, por encima del apellido, la cifra funciona como un cable a tierra: pretende conectar el brillo actual de la Scaloneta con las raíces profundas del juego nacional. Más que un guiño estético, es un recordatorio de que la gloria conquistada responde a más de trece décadas de evolución, potrero y pasión popular.
El detalle histórico convive con una estética contemporánea: la camiseta presenta un tramado especial en las franjas celestes pensado como homenaje por los tres mundiales obtenidos en 1978, 1986 y 2022. La combinación entre simbolismo y diseño busca que la indumentaria hable tanto de la modernidad como del recorrido colectivo del fútbol argentino.

