Desde Diputados piden interpelarlo el 23 de junio e incluso una moción de censura, que implica removerlo de su puesto. El jefe de Gabinete irá al Senado en julio. Los ojos del oficialismo, puestos en la Justicia.
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Si yo fuera Adorni, viviría como él

Manuel Adorni en su presentación en Diputados, en abril de este año.
Mariano Fuchila
Las explicaciones televisivas de Manuel Adorni y la presentación de su declaración jurada en simultáneo a la ceremonia inaugural del Mundial 2026 no hicieron más que acrecentar los resquemores con opositores y aliados en ambas cámaras del Congreso, desde donde volvieron a insistir con un doble objetivo: interpelarlo e implementar una moción de censura, que requiere una mayoría tanto en Diputados como en el Senado.
«Esto es más que un error, esto es una omisión ética. Y nuestro Gobierno tiene la moral como política de Estado», dijo la senadora Patricia Bullrich, que pidió esclarecimiento judicial. No es la única estridencia en la Cámara alta, desde donde provino más fuego amigo: el presidente del bloque del PRO, Martín Goerling, solicitó que se defina la concurrencia del jefe de Gabinete para que cumpla con su responsabilidad constitucional de informe de gestión. «No ha cumplido respecto del Senado con su obligación dispuesta […] ni se ha puesto a disposición para concurrir«. Una sugestiva solicitud en un momento inoportuno para Adorni, que horas después confirmó que se presentará en julio en ese recinto, por lo que se confirmaría su continuidad en el cargo.

