Mientras la actividad nacional pierde impulso, la Ciudad sostiene un alto nivel de permisos. Especialistas explican por qué muchas obras todavía no llegan a la calle.
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Una obra en ejecución sobre la avenida Cabildo, a la altura de Matienzo, refleja el contraste que vive la construcción porteña: mientras los permisos mantienen un buen ritmo, numerosos desarrollos avanzan con mayor cautela por el aumento de los costos y las dificultades de financiamiento
La construcción atraviesa un escenario de contrastes. Mientras los indicadores nacionales reflejan una desaceleración de la actividad, en la Ciudad de Buenos Aires el volumen de permisos de obra mantiene una dinámica diferente. A primera vista, ambos datos parecen incompatibles. Sin embargo, detrás de esa aparente contradicción aparecen cambios en la estrategia de los desarrolladores, costos de construcción en niveles históricamente elevados, nuevas formas de financiamiento y un mercado que selecciona cada vez más dónde y cuándo construir.
Para los especialistas, los permisos aprobados representan una señal positiva, aunque aún no alcanzan para confirmar una recuperación plena del sector. En muchos casos, esos expedientes corresponden a proyectos que esperan mejores condiciones económicas antes de transformarse en edificios.

