La paralización afecta a miles de usuarios de distintos barrios de Resistencia. Desde el sector gremial advirtieron que la empresa ERSA aún no mantuvo contactos para buscar una salida al conflicto.

La suspensión de las líneas 2 y 106 de ERSA continúa este viernes y mantiene sin servicio a miles de usuarios del transporte público en Resistencia. Mientras persiste la interrupción de los recorridos, los trabajadores aseguran que la empresa no abrió canales de diálogo para intentar resolver la situación.
La medida afecta a la línea 2 y a los ramales B y C de la línea 106, que permanecen fuera de circulación desde hace varios días. La falta de unidades impacta directamente en vecinos que utilizan estos servicios para trasladarse a sus lugares de trabajo, estudio y atención médica.
Entre las zonas afectadas se encuentran los barrios Barberán, Tatú Carreta, Villa Prosperidad, 500 Viviendas y Los Milagros, además de sectores ubicados sobre las calles Rojas Acosta y las avenidas Belgrano y 9 de Julio.
Desde el sector gremial señalaron que no hubo avances en las negociaciones y remarcaron que la empresa no se comunicó con los representantes de los trabajadores para abordar la crisis. En ese contexto, calificaron el escenario como «gravísimo» y cuestionaron que la interrupción del servicio se produjera sin información previa para los usuarios.
La continuidad de la suspensión profundiza la preocupación tanto por la prestación del transporte como por la situación laboral de los empleados vinculados a la empresa.
En paralelo, funcionarios provinciales mantuvieron reuniones con actores del sistema de transporte en busca de alternativas que permitan restablecer los recorridos afectados y resguardar los puestos de trabajo.

