
Las labores de búsqueda y rescate continuaban ayer en decenas de ciudades y pueblos del oeste de Colombia después de que un potente terremoto sacudiera la región, matara al menos a 240 personas y dejara a muchas atrapadas bajo los escombros de edificios dañados y destruidos.
El terremoto del lunes, de magnitud 7,4, sacudió Cali, Quibdó, Pereira y muchos otros municipios. Los alcaldes y gobernadores de Cali, Pereira, Chocó y Manizales informaron el martes que al menos 179 personas han muerto sólo en esas cuatro zonas.
El balance oficial aún no incluye cifras de desaparecidos, pese a que miles de personas han informado de que no encuentran a familiares y amigos. El presidente Abelardo De la Espriella reportó que en todo el país más de 1.100 viviendas quedaron totalmente destruidas y otras 8.300 sufrieron daños.
También resultaron afectados 85 centros de salud y más de 800 centros educativos. “En medio de tanto dolor quiero expresarle mi solidaridad a la víctimas… una tragedia como ésta enluta a toda Colombia, pero eso no será obstáculo para que entre todos saquemos a esta bella región del país adelante”, afirmó el mandatario desde Pereira, una de las ciudades más afectadas por el sismo.
Los fallecidos se concentran en las ciudades de Cali, Pereira, Manizales y Quibdó, en el oeste del país, que sigue bajo alerta roja por la magnitud de los daños. Cali y Pereira decretaron el toque de queda para las noches del lunes y ayer martes, pero en Pereira nadie lo cumplió. Y la gente siguió buscando entre los escombros.

