Si bien en los últimos años crecieron los intentos por reducir la dependencia del dólar tanto en el comercio internacional como en las reservas de los bancos centrales, los avances concretos hasta ahora fueron limitados. Incluso en economías que impulsan activamente ese proceso, como China.
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Aunque se discute la desdolarización, la realidad muestra que el dólar sigue siendo la moneda líder, con alternativas como el euro y el yuan presentando limitaciones significativas.
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La posibilidad de que el dólar deje de ser la moneda dominante de la economía global es un escenario que empezó a ganar fuerza en la última década, especialmente a partir del creciente protagonismo de potencias no alineadas con Estados Unidos, como China, y de países sancionados por Occidente, como Rusia. A eso se le sumó la disrupción que significó la política arancelaria del presidente norteamericano, Donald Trump, que disparó la desconfianza de aliados históricos, como la Unión Europea.
Es en este contexto que el uso del dólar como reserva de valor por parte de los bancos centrales a nivel global viene bajando durante la última década – pasó de representar el 64,9% del total en 2005 al 56,7% al cierre de 2025, según los últimos datos del Fondo Monetario Internacional. Sin embargo, pese a todo lo que se discutió, los avances hacia una desdolarización de la economía global tampoco son concluyentes. La segunda moneda en importancia es el euro, con 20% del total, nivel por debajo del de hace 10 años. Muy por detrás se ubica el yuan renminbi, con apenas 2%.

