Los hogares reestructuraron una porción récord de sus créditos, mientras el financiamiento total se redujo y aumentaron los atrasos en la mayoría de las principales entidades del sistema.

La mora de las familias argentinas volvió a subir en julio y las refinanciaciones de deuda alcanzaron un nivel récord. Los hogares ya reestructuraron compromisos por $2,6 billones, equivalentes al 3,7% de todo el crédito que mantienen con el sistema financiero.
Pese a ese fuerte avance de las renegociaciones, la irregularidad de los préstamos familiares pasó del 12,77% en junio al 12,94% en julio, de acuerdo con una estimación de la consultora 1816 elaborada a partir de la Central de Deudores del Banco Central.
El dato interrumpió el leve alivio observado un mes antes, cuando la mora agregada había bajado después de 19 incrementos consecutivos. En julio, el deterioro también alcanzó a las empresas: la irregularidad pasó del 3,50% al 3,61%, mientras que para todo el crédito privado avanzó del 7,63% al 7,73%. La situación empeoró en 23 de las 30 principales entidades financieras relevadas.
El movimiento de julio tiene una particularidad: en términos reales, el dinero que las familias mantenían impago prácticamente no varió respecto de junio. Lo que sí cayó fue el volumen total de financiamiento.
El porcentaje de mora surge de comparar la cartera irregular con el total de los créditos otorgados. Por eso, aunque el monto adeudado permanezca prácticamente estable, el indicador puede aumentar si los bancos reducen el crédito disponible.
El fenómeno muestra así dos dificultades simultáneas: millones de familias siguen con problemas para cumplir con sus obligaciones y, al mismo tiempo, las entidades financieras comenzaron a limitar el otorgamiento de nuevos préstamos.
Las refinanciaciones aparecen como una de las herramientas para contener ese deterioro. Entre los hogares alcanzaron un máximo de $2,6 billones, mientras que entre las empresas representan ya el 0,8% del financiamiento, el nivel más elevado en más de 15 años.
Desde 1816 consideran que esas reestructuraciones podrían contribuir a una reducción de la mora en los próximos meses, aunque el efecto no es inmediato debido a que los clientes deben acumular varios pagos antes de mejorar su clasificación crediticia.
Millones de argentinos tienen dificultades para pagar
Un relevamiento de Analytica, que además de bancos contempla entidades no financieras, estimó que en julio había 21 millones de personas con al menos un crédito y que 5,9 millones registraban atrasos superiores a 90 días.
Esto significa que cerca de tres de cada diez personas endeudadas tienen actualmente algún compromiso en mora.
El deterioro de la capacidad de pago se convirtió además en una limitación para la expansión del crédito, una de las herramientas sobre las que el Gobierno apuesta para impulsar el consumo y la actividad económica.
La situación también comenzó a ocupar un lugar creciente en la agenda política. El presidente Javier Milei rechazó que exista una crisis que requiera intervención estatal y sostuvo que se trata de relaciones entre privados.
En el Congreso, en cambio, sectores de la oposición avanzaron con pedidos para discutir posibles respuestas ante el crecimiento del endeudamiento y lograron reunir 133 firmas para impulsar la convocatoria de la Comisión de Finanzas.
La postura del Ejecutivo se mantiene, por el momento, contraria a implementar rescates o nuevas regulaciones sobre esas deudas.
Sin embargo, el Gobierno tomó medidas para intentar sostener la oferta de crédito en otros segmentos. El Ministerio de Economía anunció que utilizará hasta $2 billones del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la Anses para fondear créditos hipotecarios destinados a unas 17.000 familias.
El problema que aparece detrás de ambas situaciones es el mismo: la recuperación económica necesita financiamiento, pero la combinación entre altos niveles de mora, familias con menor capacidad de endeudamiento y entidades más cautelosas para prestar puede ponerle un límite a esa expansión.

